Clooney contra el expolio artístico nazi

Por Fernando Mexía

LOS ÁNGELES (EFE).— A George Clooney le gustan las viejas películas bélicas, desde “The Great Escape” (La gran evasión) a “Kelly’s Heroes” (Los violentos de Kelly), tramas de misiones suicidas con grandes repartos que miran al conflicto con cierto romanticismo heroico, el mismo que él ha tratado de impregnar a su nuevo proyecto, “The Monuments Men”.

A Clooney le fascinaron los hechos que narra hasta el punto de que convirtió en “algo personal”, reconoció a Efe en Los Ángeles, hacer de esto un largometraje.

Ambientado en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el filme traslada a la gran pantalla la historia real de un grupo de artistas, arquitectos y responsables de museos que se alistan en el Ejército de EE.UU. para frenar el expolio artístico orquestado por los nazis en Europa.

“Realmente, no sé mucho de arte, aunque me gustaría que así fuera, pero me encanta la idea de lo que ellos representaban. No era suficiente que Hitler quisiera matarte; él te quería robar tu historia, como si nunca hubieras existido, nunca hubieras estado allí, y para hacer eso se dedicaba a robar todo el arte”, dijo.

El actor se echó sobre los hombros la dirección, la producción, la adaptación del guión (inspirado en el libro “The Monuments Men”), junto con su asiduo colaborador Grant Heslov, y protagonizó una cinta que “es como una película de atracos y una de guerra al mismo tiempo”, en palabras de Matt Damon, quien también formó parte del elenco.

Para Damon fue su sexto proyecto con su amigo Clooney, cuyo poder de convocatoria atrajo al “set” a estrellas del celuloide como Bill Murray, John Goodman, Jean Dujardin, Bob Balaban, Hugh Bonneville y Cate Blanchett para dar vida a los intrépidos estudiosos, entrados en años y pasados de forma, de “The Monuments Men”.

El grupo comandado por Frank Stokes (Clooney) se trasladó al frente europeo, donde los alemanes se batían en retirada con obras de arte bajo el brazo y otras muchas escondidas, y su misión, lejos de generar rechazo, contó con la aprobación del presidente Franklin D. Roosevelt y el general Eisenhower.

Entre sus hallazgos estuvo la mina de sal de Altausee, en Austria, donde los militares germanos almacenaron más de 6.500 pinturas, 230 dibujos, 137 esculturas, 122 tapices y centenares de libros valiosos, un tesoro que, a juicio de Damon, era digno de ser salvado, aún a riesgo de morir en el intento.

“Creo que es lo correcto cuando se trata de este tipo de arte; quiero decir, si mi casa estuviera en llamas, no creo que entrara para rescatar las pinturas hechas por mi hija… El arte es el latido de nuestra cultura, lo mejor que jamás hayan logrado los seres humanos. Si lo perdemos, realmente perdemos quienes somos”, manifestó.

En el filme, las obras que acaparan la mayor atención de los nazis, los estadounidenses y los rusos son la “Madonna” de la ciudad belga de Brujas, una preciada escultura de Miguel Ángel y el retablo de Gante atribuido a Hubert Van Eyck y su hermano Jan.

Clooney rodó “The Monuments Men”, su quinta película como director, entre Alemania y Reino Unido, con más diálogos que disparos, y los retrasos en el montaje final por los efectos visuales hicieron que se pospusiera su estreno hasta 2014.

En un principio estaba previsto su debut en EE.UU. el 18 de diciembre, lo que habría permitido a la película entrar en la carrera por los Óscar que se entregan el 2 de marzo, un cambio que rebajó las expectativas sobre la calidad última de una producción que, sobre el papel, parecía poder aspirar a estatuillas.

“The Monuments Men” tuvo su estreno internacional el sábado en el Festival de Cine de Berlín.



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