Zona maya, visitada por Pedro Infante en sus andanzas por Quintana Roo

CANCÚN, Quintana Roo (Notimex).- Habitantes de diversas comunidades de Quintana Roo, incluso de la zona maya, fueron testigos de las andanzas del ídolo de Guamúchil, Sinaloa, Pedro Infante, como capitán piloto azviador, brigadista, socorrista y ‘trabajador’ de un campamento chiclero

En Cozumel, hay relatos de que pasó parte de su luna de miel con Irma Dorantes, mientras que en Chetumal apoyó en las labores de rescate tras el paso del huracán Janet en 1955.

Además, al parecer tenía planes de invertir en Quintana Roo en una hacienda cerca de Santa Elena, en la frontera que divide a México de Belice, y analizaba la posible compra de terrenos en Tulum.

Francisco Verdayes Ortíz, director general de la revista ‘Pioneros de Quintana Roo’, cuenta con una serie de archivos y realizó entrevistas con quienes tuvieron contacto con Infante, sus viajes a Chetumal, Cozumel y lo mucho que le gustaba visitar la zona maya de Felipe Carrillo Puerto.

De acuerdo con una entrevista con Ruperto Prado Fuentes, hijo de Ruperto Prado Pérez, ya fallecido, su familia era muy amiga del actor.

Según los testimonios de la familia, mientras no estaba filmando, Pedro Infante se empleó como piloto de la ruta peninsular de TAMSA que realizaba cuatro vuelos semanales, con la ruta Mérida-Chetumal-Carrillo Puerto-Cozumel, y de regreso.

Verdayes Ortiz apunta que en la entrevista Prado Fuentes le explicaba que apenas aterrizaba en Chetumal, Pedro Infante se iba a desayunar en casa, pues le gustaba que le cocinaran unas beliceñas ‘que lo querían mucho’.

Cuestionado si le conocieron alguna novia, contestó: ‘todas eran sus novias… En aquel entonces, la avenida del aeropuerto hacia el centro de la ciudad era albarradas.

‘Pedro llegaba y luego, luego, se iba a desayunar a la casa Garabana y en el trayecto todos, familias, amigas y muchachas estaban en las albarradas, echándole besitos a Pedro y él a ellas, de repente frenaba en cualquier casa y se metía a gorrearles un taco…’, responde.

De igual forma comenta que mientras estaba de descanso en Mérida, cuando los domingos no había vuelos, pedía un avión, se lo daban y subía al trío Los Tecolotes, a las secretarias, a unos amigos, pasaba a Felipe Carrillo Puerto por Ruperto Prado Pérez y se iban a Cozumel.

Sobre las actividades de Pedro Infante en Carrillo Puerto, Verdayes relata que los testimonios indican que se subía a los árboles de chicozapote a querer ‘chiclear’ -hacer los cortes con machete para extraer la resina-, andaba en bicicleta, es decir, como un chamaco que va a una excursión y quiere hacer de todo.

Sobre las versiones de que Pedro Infante se dedicaba al contrabando, Verdayes Ortiz escribió en su entrevista con Don Ruperto que lo único que llevaba en su equipaje era algunas toallas, entre una y tres bolas de queso y botellas de whisky; pero que no eran para su consumo personal.

Por otra parte, el periodista Ernesto Arévalo Galindo en una nota para la misma revista ‘Pioneros’, escribió que el empresario cozumeleño Nassim Joaquín Ibarra recuerda que Infante vivió su luna de miel con Irma Dorantes en Cozumel.

Señala que en una entrevista con Joaquín Ibarra, el empresario le relató que tres fueron las principales razones por las que el llamado ‘Idolo de Guamúchil’, solía visitar Quintana Roo:

Una era su amistad con Ruperto Prado Pérez, hombre de negocios en Felipe Carrillo Puerto; su casa en la ciudad de Mérida, y su propia afición a la aviación, permitiéndole hacer amistad con el gerente general de TAMSA en la capital yucateca, Julián Villarreal Hernández.

-Ambos gustaban visitar la Laguna de Chankanaab; hoy, enclavada en uno de os principales sitios de mayor importancia del mercado mundial de turismo: el Parque Natural Chankanaab –reveló Arévalo Galindo en la entrevista para la revista ‘Pioneros’.

En la entrevista, el periodista y cronista de Cozumel indica que en la isla Pedro Infante no tuvo ningún romance, salvo su relación con su esposa, aunque en una ocasión llego acompañado por la actriz Silvia Pinal.




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