Cineastas chinos declaran desiertos sus premios en protesta por la censura

 

Antonio Broto.

PEKÍN (EFE).- El Gremio de Directores de China sorprendió anoche a los aficionados al cine del país al declarar desiertos los galardones a la mejor película y el mejor realizador, una atrevida decisión que esconde el enfado de la industria nacional por la persistente censura y la excesiva comercialización del sector.

Lo que en apariencia iba a ser una gala estilo Hollywood con alfombra roja y asistencia de famosos actores y directores, televisada en directo por el canal estatal CCTV-6, acabó como un acto reivindicativo cuando se anunció que los dos principales premios no iban a concederse en esta quinta edición.

“No hay que darle más vueltas a esta decisión. En vez de ello, debemos pensar en establecer unos estándares de calidad mejores, que nos hagan a todos orgullosos”, señaló el presidente del jurado, el célebre director chino Feng Xiaogang.

“China necesita volver a su arte”, añadió Feng, autor de obras como “Aftershock” o “Un mundo sin ladrones”, que han sido grandes éxitos de taquilla y crítica en su país.

Aunque Feng no aludió en su discurso a la censura, especialistas en el sector aseguran que la decisión de no dar premio este año es un castigo a las autoridades por no admitir en la competición al que para muchos críticos es el mejor filme chino del pasado año, “A Touch of Sin”, del reconocido director Jia Zhangke.

La película, una metáfora de problemas de la China actual como la corrupción, la desigualdad o la creciente violencia, ganó el premio al mejor guión en el más reciente Festival de Cannes, pero sigue sin lograr autorización para ser exhibida en las salas del país asiático y fue retirada de los premios en el último momento.

Feng sí criticó la censura de su país hace unas semanas en un escenario tan solemne como el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, la sede del Legislativo chino, donde participó en un comité asesor sobre el sector cultural y se quejó de las pérdidas económicas y de calidad que las tijeras de los censores chinos les causan.

“No hagáis que los directores tiemblen de miedo cada día”, señaló entonces el director, quien se burló de que en las salas de cine chinas se autoricen películas de Hollywood como “White House Down” (“Asalto al poder”), en la que la Casa Blanca es destruida por atentados terroristas, pero no se permiten filmes chinos que cuenten algo similar de su país.

“No pueden hacerlo porque por lo visto no tenemos violencia ni corrupción policial, y los directores no pueden avergonzar a China”, ironizó entonces, en una reunión en la que estaban presentes responsables de la censura estatal y en la que Feng tuvo un inesperado partidario, el actor de artes marciales Jackie Chan.

Los premios del Gremio de Directores de China concedidos anoche no son los más importantes del país asiático, donde tienen más prestigio otros galardones como el Gallo de Oro o el Premio Cien Flores, aunque son los únicos que conceden los propios miembros de la industria, por lo que tienen un alto valor simbólico.

Otro gesto de los cineastas que podría interpretarse como un desafío a la línea oficial fue la concesión del premio de mejor actriz de 2013 a Tang Wei, quien durante años fue sometida a un boicot por parte de los medios estatales debido al alto contenido sexual de sus escenas en el filme de Ang Lee “Se, jie” (“Deseo, peligro”).

Tang recibió el galardón de anoche por su papel protagonista en “Encontrando al hombre perfecto”.

Censura aparte, los directores y espectadores chinos se quejan de la tendencia a imitar a Hollywood que las productoras del país imponen en los últimos años, al financiar grandes superproducciones, a menudo de cine histórico o fantástico, con las que competir con las cintas comerciales del otro lado del Pacífico.

Esto se agrava ahora que China se ha convertido en el segundo mayor mercado del cine mundial, ya que son cada vez más las grandes producciones de EEUU que se alían con socios chinos, ruedan en el país asiático o lo introducen como pieza importante de los argumentos, con el fin de atraer espectadores de esta nación.




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