Cien años de Alec Guinness, el actor de los mil rostros

Cien años de Alec Guinness, el actor de los mil rostros

Cien años de Alec Guinness, el actor de los mil rostros

LONDRES (EFE).- Un día como hoy, hace cien años, nació Alec Guinness, uno de los mejores intérpretes británicos de la historia, cuya versatilidad le valió el apodo de “actor de los mil rostros”.

Con motivo de este centenario, algunas de sus películas más célebres, como “The Bridge on the River Kwai” (1957), por la que recibió un Óscar de la Academia de Hollywood, han sido emitidas por la televisión británica y otras han sido reeditadas en formato DVD.

Guinness, fallecido el 5 de agosto de 2000, está considerado uno de los mejores actores de todos los tiempos, de la talla de los también británicos Laurence Olivier y John Gielgud, quienes, al igual que él, dieron sus primeros pasos en el teatro.

Nacido en Londres, el actor jamás conoció a su padre ni supo quién era, aunque por entonces había rumores de que pudiera proceder de la familia Guinness, fundadora de la cerveza irlandesa.

No obstante, el actor siempre pensó que su padre fue un banquero escocés, Andrew Geddes, que se hizo cargo de sus estudios y visitaba con frecuencia a su madre, Agnes de Cuffe.

Desde muy joven sintió una gran pasión por el teatro, hasta el punto de que solía caminar varios kilómetros hasta llegar al famoso teatro Old Vic, en el centro de Londres, para gastarse los pocos peniques que tenía para ver las obras en cartelera.

Tras estudiar arte dramático, uno de sus primeros papeles de teatro se lo concedió Gielgud en 1936, cuando con apenas 22 años interpretó a Osric en la exitosa producción de “Hamlet”, y después vendrían más interpretaciones hasta que el estallido de la II Guerra Mundial le obligó a dejar las tablas por el frente de batalla.

Fue marinero de la Reserva de Voluntarios de la Royal Navy (Marina), pero nada más terminar la guerra regresó al Old Vic, donde actuó en “Cyrano de Bergerac” y “King Lear” (El rey Lear).

Entre sus obras teatrales destaca “Queen Cargo”, en la que interpretó a tres personajes distintos- un cocinero chino, un pirata francés y un marinero inglés.

En 1946 Alec Guinness hizo su primer trabajo destacado en el cine, en la película “Great Expectations” (1946), dirigida por David Lean, con el que trabajaría después en otros filmes como “Lawrence of Arabia” (1962) y “The bridge on the river Kwai”.

Pero su versatilidad quedó sellada con la cinta “Kind Hearts and Coronets” (1949), en la que interpretó con naturalidad a ocho personajes, todos miembros de una misma familia.

Esta facilidad para ponerse en la piel de distintos personajes le valió en su día el calificativo de “el actor de los mil rostros”, algo que, no obstante, le molestaba bastante.

Con estas actuaciones y con un Óscar bajo el brazo, Guinness se ganó rápidamente la admiración del mundo del espectáculo, aunque él prefería estar lejos de las grandes luces y le gustaba llevar una vida más reservada con su mujer, Merula Salaman, con la que se casó en 1938 y con la que tuvo un hijo, Matthew Guinness.

A diferencia de otros actores británicos, como Laurence Olivier o Richard Burton, a los que no les desagradaba ser el centro de atención, Alec Guinness prefería pasar inadvertido.

Lo que más le gustaba, llegó a decir en alguna ocasión, era “caminar entre la multitud y no ser reconocido”.

Entre sus películas famosas destaca también “The Swan” (1955), con Grace Kelly, con la que conservó una gran amistad incluso después de que ella se convirtiera en princesa de Mónaco por su boda con el príncipe Rainiero en 1956.

En 1958 Alec Guinness se convirtió al catolicismo y un año después la reina Isabel II de Inglaterra le concedió el título de caballero por su contribución al desarrollo del teatro británico.

Su segundo gran reconocimiento se produjo al recibir un Óscar honorario por el conjunto de su obra en 1980.

Para las generaciones más jóvenes, Alec Guinness es recordado por el papel de Obi Wan Kenobi en “Star Wars” (1977), el que más dinero le reportó pues tenía derecho a un porcentaje de los beneficios que generaba la cinta, una de las más taquilleras de todos los tiempos.- Viviana García




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