Agrada a la pianista rusa Oxana Yablonskaya presentarse en México

La pianista obtuvo la Medalla Einstein por su logro en las artes.- Foto: Internet

La pianista obtuvo la Medalla Einstein por su logro en las artes.- Foto: Internet

MÉXICO (Notimex).- La reconocida pianista rusa Oxana Yablonskaya, quien por segunda vez visita México, ofrecerá un par de conciertos con la Orquesta Filarmónica de la UNAM, mañana y el domingo en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, y otro recital solista el martes 21 de enero en el mismo recinto.

En entrevista con Notimex, Yablonskaya comentó que le encanta venir a México porque no todos los países tienen una cultura tan ancestral y todo el tiempo está preguntando acerca de la historia del país, al ser un tema que le gusta mucho de esta nación.

Respecto al programa que seleccionó para su recital solista, la maestra rusa dijo que incluye obras de Domenico Scarlatti (1685-1757), Ludwig van Beethoven (1770-1827), Serguéi Rachmaninov (1873-1943), Robert Schumann (1810-1856) y Frédéric Chopin (1810-1849).

Adelantó que tiene la costumbre en Latinoamérica de empezar con una pequeña pieza, porque a lo mejor el público llega tarde, que espera que esto no pase el día de su presentación.

Agregó que eso no se acostumbra en Europa, porque allá podría empezar con una Sonata de Beethoven y no pasa nada, pero aquí lo hace con una corta, por eso seleccionó la obra “Tres sonatas”, de Scarlatti, la cual dura unos cinco minutos. para iniciar.

Destacó que su programa es variado porque tiene elementos del barroco clásico que pasa por Rachmaninov así como del romanticismo, incluso cierra con Chopin, lo cual es una propuesta interesante y eso tiene que ver con el hecho de que es la primera vez que tocará sola en un recital en México.

Yablonskaya comentó que no hay una pieza preferida entre las que conforman el programa, porque si toca a Scarlatti es enfocarse a esa pieza, si toca a Rachmaninov igual, es decir, cuando tiene que ejecutar en el piano a uno de esos compositores se concentra y solamente existe eso, por lo tanto le gusta mucho lo que va a tocar.

En cuanto al reto de ejecutar las obras, la pianista rusa afirmó que la dificultad en la técnica de las piezas no es tanto lo que representa un desafío, sino más bien la profundidad de las obras, más como el sentimiento y las emociones que le pueden causar las piezas, porque ya no es una niña y eso está lejano de lo que ahora se enfoca, por lo que ya no es una parte que le preocupe.

El programa que seleccionó para su recital está conformado por las obras “Tres sonatas”, de Scarlatti; “Sonata Waldstein”, de Beethoven; “Variaciones sobre un tema de Corelli”, de Rachmaninov; “Estudios sinfónicos”, de Schumann; “Tres mazurcas op. 50″ de Chopin y “Tres valses”, de Chopin.

Sobre su participación con la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México, bajo la dirección de Iván López Reynoso, la pianista rusa mencionó que lo más interesante de esos dos conciertos es la pieza “Fantasía de concierto, para piano”, de Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893), estreno en México.

Apuntó que es una obra que se intrerpreta poco, no muy famosa, y eso se le hace interesante para el público mexicano que pueda escuchar esta pieza, aunque el autor es reconocido, la pieza no es muy conocida.

Oxana Yablonskaya asistió a la Escuela Central de Moscú para alumnos talentos, donde estudió con Anaida Sumbatyan (profesora de Vladimir Ashkenazy) hasta los 16 años de edad. Después de graduarse se dio a conocer en Occidente, en París durante el Concurso Long-Thibaud en 1963, el Concurso de Río de Janeiro en 1965 y en el Concurso Beethoven de Viena en 1969.

Obtuvo importantes premios en los tres concursos y recibió por ello numerosas invitaciones que debió rechazar debido a los efectos de la Guerra Fría.

En 1975 solicitó una visa para emigrar a Estados Unidos, por lo que fue reprimida y relegada en la entonces Unión Soviética. Dos años más tarde logró finalmente establecerse en Nueva York. Pronto realizó sus primeros exitosos conciertos en el Alice Tully Hall y el Carnegie Hall, que la impulsaron de inmediato a la fama. Desde entonces se ha presentado en más de 40 países.




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