Ya es la hora del ahora

Sergio Aguayo Quezada (*)

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Las izquierdas, sin consolidar

Las izquierdas partidistas tienen 25 años borrando el pasado y el presente que las contradice, y prometiéndonos que todo será diferente en el futuro. Ya basta. Es la hora del ahora.

En el combate a la reforma energética, el PRD y Morena van divididos. Seguirán desunidos por rencillas añosas, por diferencias programáticas reales y por los dictados de una legislación electoral que impide a los nuevos partidos ir en alianza y les exige sacar 3% del total de la votación válida emitida del voto en las elecciones federales de 2015 (tomando la participación en 2009 Morena necesitará un millón de votos). Se viene una guerra fratricida que será particularmente enconada en la estratégica Zona Metropolitana del Valle de México.

¿Será Morena el capullo del cual nacerá ese partido moderno que la izquierda social tiene décadas esperando? Como llevará años averiguarlo, enumero sus lastres más evidentes: 1) dependencia excesiva de dos liderazgos carismáticos; 2) proliferación de tribus encabezadas por caudillajes menores; y, 3) resultados generalmente pobres como gobernantes locales. El resultado es una paupérrima institucionalidad, una distancia cada vez mayor con los votantes independientes y la imposibilidad de ofrecer propuestas acordes a la magnitud de los grandes problemas nacionales.

Los liderazgos de las izquierdas reaccionan a los problemas arriba mencionados de la siguiente manera: 1) los reconocen abiertamente; nadie los supera en la autocrítica; 2) no hacen absolutamente nada para corregirlos; 3) cuando se les mencionan incongruencias o carencias responden con el silencio; y, 4) nos prometen que todo será diferente en el futuro si confiamos en tal o cual corriente, o si respaldamos el combate a la reforma energética. Ilustro el método con dos asuntos concretos aclarando lo obvio: soy un votante de izquierda independiente y decepcionado.

Con motivo de su informe de gobierno, el delegado de la Miguel Hidalgo instaló lonas y espectaculares por toda la ciudad a un costo todavía desconocido. Ignoro a cuántos ciudadanos convenció con su cara y el lema de “Tú pagas, tú mandas” (que por cierto, el publicista contratado por Romo pasó por alto que esa frase la utiliza Sara desde Morelia, entre otras sexoservidoras, para ofrecer sus servicios en las redes sociales, ¿quién copió a quién?).

Este comportamiento (replicado por otros delegados y delegadas) repercute negativamente en la autoridad moral y ética del PRD: 1) ¿Cómo pueden criticar a Enrique Peña Nieto por una conducta similar cuando fue gobernador del Estado de México, o al de Chiapas, Manuel Velasco, por estar haciendo algo parecido?; 2) Romo es integrante de la corriente Fuerza Democrática encabezada por el anterior jefe de gobierno Marcelo Ebrard. ¿No se dan cuenta del daño que hace a la imagen renovadora que busca proyectar?; y, 3) lo inaudito es el silencio de todas las tribus y del partido ante esta violación de la ley.

La relación entre el PRD y sus votantes independientes también está resquebrajándose por una visión anticuada de la participación ciudadana. Es encomiable el esfuerzo que hacen en la capital por atender a grupos vulnerables. Son lamentables los obstáculos que ponen a la participación ciudadana independiente. El cortocircuito es evidente en el tema del urbanismo salvaje, talón de Aquiles y fuente de corrupción de los gobiernos locales de todo signo.

La especulación con el suelo urbano es motivo de irritación y causa de movilizaciones ciudadanas. La reacción del gobierno de Miguel Ángel Mancera es desconcertante por su tibieza y las prácticas dilatorias que utilizan tanto el GDF como las delegaciones, para seguir con el negocio inmobiliario.

Ilustro lo anterior con la kafkiana historia del Conduse (Consejo para el Desarrollo Urbano y Sustentable) que es parte de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) presidida por el ingeniero Simón Neumann Ladenzon.

La situación es risible. Seduvi niega que la Conduse esté integrada y funcionando, porque quiere impedir que los residentes de 700 colonias, representados en Suma Urbana, participen en él. Los vecinos demuestran que sí está funcionando con base en testimonios de integrantes del Colegio de Arquitectos, de la PAOT y de la Universidad Autónoma Metropolitana. Entretanto, sigue deteriorándose la mancha urbana.

Ya basta de prometernos el futuro. Tienen con qué darnos un presente mejor.

Maduren. Cambien. Si no actúan ahora, tal vez se queden sin mañana.- México, D.F.

www.sergioaguayo.org

@sergioaguayo

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*) Colaboró Rodrigo Peña González

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*) Periodista y analista




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