Vicente Fox, la traición
José Enrique Gutiérrez López (*)
Elecciones 2012
En entrevista con el periódico español “El País”, publicada en “El Economista” el 24 de junio pasado, el aún panista Vicente Fox Quesada sostuvo que no considera una traición a su partido llamar a votar a favor de Peña Nieto y no de Vázquez Mota, ya que su “lealtad es con la democracia, con el pueblo de México” y él no será como los demás: “Si otros se echan a un barranco, yo no”.
Cual perito experto sentenció que Peña Nieto como persona “no es el PRI” y que si “intentara ser autoritario, hay medios de comunicación que no lo permitirían”. ¡Inocente palomita!, ¿qué no está enterado del contubernio con las televisoras? Arguyó que Peña Nieto “gobernó democráticamente el Estado de México” y que, como presidente, con los contrapesos de los otros poderes sabrá gobernar con equidad e imparcialidad, porque “no está buscando una dictadura… No se puede juzgar hoy al PRI por su pasado de dominio absoluto de la vida nacional”.
De Vázquez Mota profetizó: “Sólo un milagro va a hacer que esta señora gane”. Negó que la administración de Calderón Hinojosa hubiera sido positiva, ya que con su presidencia “regresamos a la pobreza anterior”. El llamado “Presidente de la alternancia” es de la opinión de que el PRI debe regresar a los Pinos y gobernar México porque “pretender que el PAN se quede ahí para siempre no es democrático”. ¡Que bárbaro, es increíble cuán torpe puede ser este hombre! ¿Estará en su sano juicio?
¿Qué pasó con aquel Vicente que cuando fue candidato vociferó que había que sacar al PRI de “Los Pinos”, que nos entusiasmó con que el cambio era posible y que con enjundia nos hizo salir a votar por él y el PAN? Prometió un México digno, próspero, respetuoso de la ley y los derechos de todos. Jauja.
Ya como presidente las cosas cambiaron y el Fox candidato se disolvió en la nada. Los mexicanos comenzamos a padecer su errático comportamiento, sus dislates y su débil carácter y apatía. En el primer tercio de 2001 los yucatecos descubrimos las deficiencias del Presidente: Cervera Pacheco y el Congreso estatal de mayoría priista se negaron a cumplir una sentencia dictada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que desconocía al Consejo Electoral designado por la pandilla priista, el polémico “desacato”. Más porquerías veríamos en las elecciones de ese año en las que Rolando Zapata Bello fue también actor -no protagonista pero sí de reparto- “operando” en lo oscuro el X Distrito electoral del Estado.
Escribí entonces a Fox y a Cervera Pacheco sendas misivas en las que les exigía poner orden en ese asunto; al primero, carta abierta y telegrama; al segundo, carta abierta, todas publicadas en el Diario: 10 de marzo, 2 de abril y 25 de marzo de 2001, respectivamente. Por ese conflicto que vivíamos cuestionamos a Fox: “¿Cuál es la razón por la que no terminas con la incertidumbre preelectoral en el Estado de Yucatán? ¿Qué debemos hacer los yucatecos, además de soportar un gobierno estatal autoritario y totalitario y un gobierno federal tibio, indeciso, débil?”. Nada hizo.
Como Presidente, Fox ha sido una de las más grandes decepciones de los mexicanos de los tiempos modernos. El libertador de la dictadura, el mesías guadalupano, el caudillo honesto, franco y vigoroso se desvaneció ante nosotros en un abrir y cerrar de ojos, hasta convertirse en patético mal chiste. No sólo defrauda hoy al partido político que lo ayudó a llegar al poder, que es lo de menos porque políticos veletas siempre habrá, sino que desilusionó a los mexicanos que creímos en su liderazgo. No respetó Fox su investidura y, en su incongruencia, tampoco ha sabido respetarse a sí mismo.
¿Lo que ha dicho Fox viola los estatutos de su partido y/o traiciona sus principios? ¿Debe ser expulsado del PAN o está en su derecho de expresarse libremente, aun puedan ser consideradas sus opiniones ruines y fuera de lugar? ¿Dónde quedaron y cuáles son las lealtades del ex presidente? ¡Que lo expulsen del PAN! Y por ridiculizar la investidura presidencial, los ciudadanos lo juzgaremos por traición a la patria. ¡Que el oprobio de su infamia lo persiga por siempre! ¡No al olvido del 4 de julio!- Mérida, Yucatán.
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*) Ciudadano. Abogado y notario público. Tanatólogo. Cónsul Honorario de Holanda