Uso de propaganda disfrazada

Alfonso Zárate (*)

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Manuel Velasco, “un ser excepcional”

No es, meramente, un tema de egolatría o estupidez, es algo más grave, peculado: la distracción de los recursos públicos para desplegar una campaña que promueve su imagen.

Con el pretexto de su primer informe, Manuel Velasco Coello nos satura con una estrategia que muestra su cara insípida y su frivolidad en múltiples espacios de la ciudad de México y otras entidades: lo mismo en paradas de autobús que en inserciones a plana entera en los diarios, lo mismo en anuncios espectaculares que en camiones de transporte público, igual en propaganda disfrazada de noticias que en anuncios durante los “avances” en las salas cinematográficas…

Agrava los hechos el que se trate del gobernador de Chiapas, el estado más pobre del país, donde, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), más del 78% de la población vive en pobreza, situación aún más adversa de la que sufren Guerrero (67.4%), Oaxaca (67.2%) y Puebla (61%).

Hace justamente 20 años irrumpió en la escena nacional la guerrilla zapatista. La Declaración de la Selva Lacandona constituyó un mentís a la idea de que, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, México ingresaba al primer mundo y le recordó a México y al mundo las condiciones de atraso y abandono de las comunidades indígenas. Ese Estado lastimado por el infortunio es el que gobierna este junior insensible.

Además del peculado, Velasco viola el Cofipe, que establece que el informe anual de labores de los servidores públicos, “así como los mensajes que para darlos a conocer se difundan en los medios de comunicación social, no serán considerados como propaganda siempre que la difusión se limite a una vez al año en estaciones y canales con cobertura regional correspondiente al ámbito geográfico de responsabilidad del servidor público y no exceda de los siete días anteriores y cinco posteriores a la fecha en que se rinda el informe”.

Cliente asiduo de las revistas “del corazón”, el “góber Narciso” es otro más de los personajes que han llevado la farandulización de la política (el neologismo es de la autoría de Raúl Fraga). Nada bueno anticipa su obsesión por restregarnos su cara en cuanto medio sea posible, si se considera que tiene todavía cinco años por delante.

El plan de austeridad que anunció durante su toma de posesión y que incluye una reducción a los salarios de los altos mandos de la administración, sólo tiende una cortina de humo para este manejo perverso. El gasto presupuestado en comunicación social del gobierno de Chiapas en 2013 es de 129 millones de pesos, lo ejercido será seguramente mucho más.

Prácticamente todos los días, en noticieros de radio en todo el país, en periódicos y revistas hay información a modo de Manuel Velasco. Las generosas pautas de publicidad inducen políticas editoriales que lo ensalzan, de eso se trata.

Pero siendo el de Velasco Coello quizás el caso más escandaloso, no es el único. Baste recordar el despliegue de Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, otro estado empobrecido (ver Ana Cristina Ruelas y Justine Dupuy, “El costo de la legitimidad. El uso de la publicidad oficial en las entidades federativas”, México, Fundar-Article 19, abril, 2013).

Y frente a este despilfarro que substrae recursos que debían emplearse en clínicas y medicinas, mejora de las escuelas rurales y en caminos, no se escucha una sola voz de censura en los congresos locales, que tienen la responsabilidad constitucional de equilibrar al Poder Ejecutivo. ¿”Maiceados” o intimidados?

Pero no está equivocado en su cálculo el gobernador Velasco. La realidad ha probado que el gasto multimillonario en imagen reditúa políticamente; que los medios beneficiados se convierten en aliados, lo que se traduce en coberturas favorables y ayunas de preguntas o investigaciones periodísticas comprometedoras.

A Manuel Velasco Coello se le puede aplicar aquella frase que hace muchos años se dedicó a Fidel Herrera Beltrán: “es un ser excepcional, porque es excepcional pasar de verde a podrido sin cruzar por maduro”.- México, Distrito Federal.

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*) Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario




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