Una presidencia más activa

Una presidencia más activa

Editorial de "The New York Times"

El disminuido informe sobre el Estado de la Unión

Cada invierno desde 2009 el presidente Barack Obama se ha subido al pódium de la Cámara de Representantes para pedirle cooperación al Congreso. En sus últimos tres discursos sobre el Estado de la Unión, se le ha ignorado casi por completo.

Esto deja creciente rastro de asuntos sin concluir: revisión de antecedentes de compradores de armas, reforma migratoria, un salario mínimo mayor, justicia fiscal, preescolar universal.

Este año fue distinto. El discurso de Obama el martes por la noche puso en evidencia lo obvio: debido a la implacable oposición republicana el Congreso se ha vuelto inoperante para las grandes tareas públicas, como afrontar la falta de equidad en los ingresos y mejorar la economía de todos.

Como resultado, lo que resta de la presidencia de Obama se dedicará en gran parte a una serie de pequeñas acciones que la Casa Blanca puede desempeñar por sí sola.

“Estados Unidos no tiene por qué detenerse, ni yo tampoco lo haré”, afirmó.

“De modo que cuando y donde pueda yo dar pasos sin necesidad de leyes, a fin de ampliar las oportunidades para más familias estadounidense, eso es lo que haré”.

Asumir la ofensiva esquivando al Congreso no es nuevo para esta administración, pero ahora es más importante que nunca.

Como describió elocuentemente el presidente, la inequidad se ha profundizado y la movilidad hacia arriba se ha estancado.

Si los republicanos en el Congreso bloquean los deseos y necesidades de la gente, Obama debe recurrir a todas las herramientas a su alcance para superar esas barreras. La gira por varios estados que planea realizar en estos días le dará la oportunidad de agudizar sus críticas al Congreso.

La mayoría de las acciones ejecutivas que anunció en su discurso tienen el potencial para hacer la diferencia, aunque su limitado campo de acción demuestra el potencial perdido a causa de la intransigencia política.

Elevar a 10 dólares el salario mínimo para trabajadores federales no sólo beneficia a unos cuentos miles de trabajadores, sino que aumenta la presión sobre otros negocios y, a final de cuentas, a que el Congreso eleve el salario para todos (El salario de 10 dólares, no obstante, ofrece un ingreso demasiado miserable para celebrar como un gran logro).

La renovada atención sobre los esfuerzos federales de capacitación laboral y los institutos de manufactura pueden ayudar a reducir el desempleo, al mejorar la capacidad de los trabajadores al nivel que exigen los mercados, así como los 100 millones de dólares en concurso para acicatear a las secundarias a mejorar la enseñanza de ciencia, tecnología y matemáticas. Una nueva cuenta para el retiro podría incentivar a la gente a ahorrar.

Sin embargo, le faltó un veto ejecutivo a la discriminación contra empleados con base en su orientación sexual e identidad de género. Eso hubiera sido una fuerte declaración sobre la justicia en el gasto del dinero de los contribuyentes.

También pudo prohibir a los contratistas que tomen represalias contra empleados que revelen o soliciten información salarial, lo cual ayudaría a las mujeres a saber cuándo se les paga menos.

La única forma de incidir realmente en la economía a escala masiva, y hacer la diferencia para decenas de millones de personas, en lugar de unos cientos de miles, es persuadir al Congreso a acompañar las grandes iniciativas que el presidente se vio forzado a repetir en sus declaraciones, tales como extender los beneficios por desempleo, crear preescolar de alta calidad para todos los niños de cuatro años y, especialmente, elevar el salario mínimo.

“Esto ayudará a las familias”, dijo de los salarios. “Le dará a los clientes de negocios más dinero para comprar. No involucra a ningún programa burocrático, de modo que únanse al resto del país. Digan sí. Denle un aumento a Estados Unidos”.

Una solicitud particularmente promisoria que el presidente hizo al Congreso fue ampliar el crédito fiscal al ingreso, que ahora beneficia a 15 millones de familias al año, para trabajadores sin hijos. Eso no sólo impulsará los ingresos de muchos al fondo de la escalera, sino brindaría los incentivos para trabajar que muchos republicanos dicen apoyar.

Presionar para que estos asuntos pasen a votación revelaría si los republicanos está realmente en contra de todo. Obama quiere que ellos rechacen sus propias ideas.

Aun cuando los mandatos ejecutivos son importantes, no deben reemplazar la evidencia de que los republicanos están votando contra los deseos de la gente.- Nueva York




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