Un reto casi imposible

Ramón Valdés Elizondo (*)

Estrés navideño

Las fiestas navideñas deberían ser semanas llenas de sonrisas, afecto y buenas intenciones, pero la realidad es que para muchos diciembre es uno de los meses más estresantes del año.

Son muchos los factores que nos estresan, quizá el más agudo es que se ha convertido una obligación celebrar posadas, fiestas de fin de año y dar obsequios; la mercadotecnia navideña ha logrado que nuestros hábitos y deseos de consumo se hiperactiven.

Las calles se congestionan, los centros comerciales se abarrotan, los medios de comunicación nos bombardean incesantes con productos, ofertas y promociones. Ésta es la época que muchos reciben el esperado aguinaldo y, aunque gastarlo mueve la economía y navidad es la época de vacas gordas de muchos negocios, es importante hacer un alto y analizar lo que sucede con nuestra economía familiar.

Datos duros indican que los mexicanos gastamos el 50% de nuestro aguinaldo en diversión, un 30% en regalos navideños y un 20% en pago de deudas (en el mejor de los casos en seguros), el porcentaje de ahorro es casi nulo.

Abstraerse de la vorágine mercantilista es un reto casi imposible, el entorno juega en nuestra contra; todo el mundo gasta y es natural no querer quedarse atrás; lo que no somos capaces de ver es que, como en todo exceso, tendremos que soportar su resaca y ésta es la llamada cuesta de enero (que gracias a las engañosas comprar de meses sin intereses puede durar hasta 12, 18 ó 24 meses…).

Según los expertos en economía doméstica, lo ideal sería ahorrar al menos el 40% del aguinaldo, utilizar un 40% para abonar o saldar deudas y sólo un 20% en obsequios. Sin embargo, esta mecánica requeriría de una férrea disciplina económica y hacerse inmune al vendaval mediático decembrino.

Preocupa que nuestra felicidad esté ligada al gasto, a la celebración o al obsequio. Varios psicólogos han analizado las razones por las que tantas personas caen en depresión durante estas fechas y, aunque existan detonantes comunes, como la pérdida de un ser querido, la felicidad comprada es síntoma oculto y el generador de la mayoría de las frustraciones, enojos y tristezas.

No le sugiero un espíritu antinavideño, sino más bien un replanteamiento consciente de las formas de disfrutar estas fechas.

Le propongo que premedite sus gastos de tal manera que pueda tener mayor tranquilidad y finanzas sanas durante el resto del año. El ahorro es -sin duda- el mayor sinónimo de estabilidad en la economía familiar y la manera más efectiva de generar riqueza y crecimiento.

Permítase un respiro, platíquelo con sus seres queridos, verá que, aunque sea una frase trillada, no hay mejor obsequio que el afecto.

Posdata ciudadana

Santa Claus o los Reyes Magos pueden encontrar verdaderas gangas si se extravían en el Polo Norte o en el desierto por tan sólo unos cuantos días…- Mérida, Yucatán.

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Ramon Valdes escritor & pintor

@ram_valdes

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*) Escritor




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