Un nuevo enfoque urbano

Manuel J. Castillo Rendón (*)

 

Reglamento de Construcciones Municipales

En las pasadas semanas aparecieron en los medios escritos locales, y de manera importante en el Diario de Yucatán, entrevistas, declaraciones y un artículo sobre el Reglamento de Construcciones Municipales que, a decir de los organismos profesionales, empresariales y servidores públicos, ya no funciona como se espera que deba de funcionar, y cuando algo no funciona, el calificativo más cómodo es el de que está obsoleto, adjetivo que en lo personal me desagrada; prefiero plantear el hecho de una necesaria reforma de forma y de fondo.

En esta línea, los integrantes de los Colegios de Especialistas en Diseño Urbano y de Arquitectos de la Zona Metropolitana nos organizamos para participar en un primer análisis, pensando y planteando una verdadera reforma, y para ello nos hemos preguntado lo siguiente:

1. Cuál es el interés público del Ayuntamiento en las edificaciones y qué es lo que se regula a través de un Reglamento de Construcciones.

2. Cuál es el papel del (de los) profesional (es) que interviene (n) en una edificación de uso público, sea de propiedad pública o privada, y cuál es su responsabilidad civil.

3. Cuál es el alcance de la intervención del Ayuntamiento en una edificación de uso público, sea de propiedad pública o privada, y el alcance en la edificación de la vivienda, sea unifamiliar o multifamiliar.

4. En el asunto de las congruencias (con otras leyes, reglamentos y normas), en dónde sí y en dónde no están las competencias y las concurrencias del Ayuntamiento.

5. Quiénes son responsables ante el Ayuntamiento para la puesta en funcionamiento y operación de una edificación de uso público, sea ésta de propiedad pública o privada.

Estas preguntas nos han llevado a plantear un nuevo enfoque para el Reglamento de Construcciones Municipales, reglamentación que atañe más a las personas físicas o morales que pretenden realizar una edificación, que a los profesionales o técnicos que intervienen en ella, y los materiales con los que se realiza.

La otra parte importante tiene que ver con el papel real que juega el Ayuntamiento: si es administrativo y recaudatorio; si es para procurar un orden urbano-administrativo; si tiene o no responsabilidad técnica y hasta dónde llega su competencia.

Otro punto relevante es el de definir, en su dimensión real, las figuras del perito en construcción municipal, la del director responsable de obra y la de los responsables por especialidad; ante quién, cómo y de qué son responsables, porque hasta hoy nadie es responsable de nada, ni el mismo Ayuntamiento.

Ambos Colegios sostenemos que este asunto es de interés público y no solamente debe ser planteado, entendido y definido por los profesionales, técnicos o por la autoridad municipal; por lo tanto, la consulta para su adecuación o actualización deberá ser pública, en donde la participación ciudadana prevalezca y la opinión profesional o técnica complemente, con respuestas prácticas, las dudas en esa materia.

La primera Ordenanza Municipal de Construcción para el Municipio de Mérida se empieza a aplicar el 24 de abril de 1919; es hasta el 5 de abril de 1977 cuando nace una nueva reglamentación y, a partir de esa fecha y hasta el 5 de noviembre de 2012 que se dio la última modificación, se presentaron, entre abrogaciones y derogaciones, un total de siete modificaciones al Reglamento.

Hoy no se trata de cambiar por cambiar, queremos plantear ante los ciudadanos la necesidad de encontrar y aplicar la esencia de lo que debe ser una norma para la edificación urbana, de darle su verdadera dimensión y de simplificar los trámites, para impulsar el desarrollo.

Por cierto, en el primer fin de semana del carnaval, y a pesar de las agresiones urbanas, percibí de manera especial lo bello que aún es el Paseo de Montejo, con su historia reflejada en sus espacios y algunos de sus edificios; árboles, plantas y flores, el mobiliario urbano, las personas de todas las edades transitando libremente; todos sus olores; en vez de las grotescas mallas, las espantosas tarimas; los obstáculos en aceras y arroyos, la propaganda agresiva, con banderolas y el estridente ruido; el enfermizo amontonamiento, el riesgo latente para las familias por los excesos; los borrachos, la basura, los olores y la pésima imagen de los necesarios baños portátiles, de las fritangas y de la cerveza.

Ojalá que no regrese la ¿fiesta? del Momo a esta vía emblemática de Mérida.- Mérida Yucatán.

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*) Colegio de Especialistas en Desarrollo Urbano, A. C. Integrante del Colegio de Arquitectos de la Zona Metropolitana de Mérida, A. C.

»La otra parte importante tiene que ver con el papel real que juega el Ayuntamiento: si es administrativo y recaudatorio; si es para procurar un orden urbano-administrativo…



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