Un anhelo cumplido

Gaspar Ignacio Silveira Malaver(*)

Agradecimiento

Recuerdo la tarde en que me dijeron: “si quieres el trabajo, es tuyo”.

Era el 20 de enero de 1989. Acepté el trabajo de “reportero V” (ve por el telex, ve por el fax, ve por los rollos… Hasta ve por las tortas”). Al día siguiente, comencé una gran aventura.

Era la segunda parte del sueño hecho realidad. La primera fue, dos años antes, cuando me colgué el gafete a nombre del Diario para cubrir el Torneo del Sol como corresponsal en Motul y Dzidzantún.

Para ser sinceros, el gran anhelo era el que se iniciaba formalmente el 21 de enero de aquel lejano 1989.

Desde que tengo uso de razón “laboral”, a eso de los doce o trece años, allí en mi adorado Tixkokob, me decía que quería trabajar, ir a las entrañas del Diario.

Hoy, a veinticinco años, se los escribo aquí. Un cuarto de siglo después de que el ingeniero Gaspar López Poveda (mi segundo padre, con más influencia que mi padre biológico) me presentó ante Recursos Humanos, seguimos en la lid. Nunca me he considerado periodista pues no fui a la universidad a cursar estudios de esa carrera ni tengo título.

Mi trayecto lo forjé con los sensacionales maestros que conocí entre los muros del Diario, algunos ya rindiendo tributo al Creador, como el licenciado Jorge Muñoz Menéndez y don Délmer Peraza Pacheco.

Maestros, debo decir, son todos en la vida. Cada persona te enseña algo distinto (bueno y malo) y tú escoges lo que quieres aprender.

Lo que sé de periodismo, poco o mucho, lo aprendí en la que, no me queda duda, es la mejor de todas las escuelas que tenemos aquí: el Diario de Yucatán.

Paso a paso fuimos gestando esta trayectoria que llega a sus bodas de plata.

Gracias al deporte se alcanzaron muchos logros, y fue el deporte el que me transportó a otras facetas de este maravilloso “empleo”. Lo pongo entre comillas porque para mí no es un trabajo sino un estilo de vida. Amo lo que hago y el lugar en donde estoy.

Hoy dirijo una sección, la de Deportes, que ha sido la pasión de mi vida. Ayer, me tocó contar historias como reportero y antes ocupé otras plazas y desempeñé tareas diversas que Grupo Megamedia me encargó.

Mañana no sabemos cuál será la encomienda, pero algo tengo muy firme, como he señalado a mis tres hijos (deportistas los tres) y reiterado muchas veces: “luchen por hacer realidad sus sueños y no esperen nunca a que ellos vengan”. Yo, listo para lo que venga.

A un cuarto de siglo de iniciar esta aventura, hoy les digo a todos lo afortunado que soy de poder contarles: “Hago lo que me gusta, en el lugar que siempre soñé y, además, me pagan por hacerlo”.- Mérida, Yucatán.

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*) Coordinador de Deportes de Diario de Yucatán.




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