Un alto a la impunidad

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

¿Combatirla o estimularla?

Es sorprendente que ante tantas evidencias de abuso, derroche e irregularidades en el manejo del presupuesto en la Secretaría de Fomento Agropecuario y Pesquero en el gobierno anterior y de los lujos y adquisiciones millonarias que ostenta el ex titular de esta dependencia, Alejandro Menéndez Bojórquez, las autoridades guarden silencio, la Contraloría General del Estado vaya lenta en las auditorías pertinentes, incluso otorgue prórroga al ex funcionario porque los números no “cuadran”, y el gobernador actual no diga nada ni ponga a funcionar la maquinaria anticorrupción que dijo utilizar con “ferocidad”.

Grupo Megamedia ha puesto en la mesa las diferentes pruebas que muestran las irregularidades en el manejo del presupuesto, en los préstamos otorgados a ganaderos y en el derroche del dinero público. Pero parece que esto no importa. Para las autoridades esto es tan natural, que no es necesario investigar a fondo para comprobar si hubo o no el daño al erario y lo cuantioso de lo sustraído.

Es inverosímil que alguien de modesto cartero y conserje se convierta en dueño de propiedades en fraccionamientos residenciales, tenga una mansión de lujo en Sisal, el llamado “Partenón”, ostente varios vehículos y camionetas, viaje con frecuencia al extranjero y se dé una vida de rey. Y esto tan sólo en cinco años, durante su paso por esa Secretaría en el gobierno de su madrina política, la señora Ivonne Ortega Pacheco.

No es normal en un ciudadano que vivió modestamente en Hunucmá y viajaba en un modesto carro que, ahora, después de cinco años como titular de una Secretaría, viaje en camionetas de lujo, tenga varias para el uso familiar y adquiera mansiones en lugares privilegiados; y peor todavía, que sin trabajo en alguna dependencia en el actual gobierno siga adquiriendo propiedades, viajando y dándose la gran vida. ¿De dónde sale el dinero? ¿Son los ahorros de cinco años?

Y esto es importante investigar. Si es dinero del presupuesto de la Secretaría es necesario investigar y descubrir si hubo las famosas triangulaciones para el beneficio del funcionario y su familia. No puede quedar este caso archivado, esperando que el silencio cubra las irregularidades o el gobierno actual salde las deudas.

Encubrir a funcionarios y gobernantes que abusan del puesto para enriquecerse es estimular la corrupción y que la impunidad ondee en las diversas dependencias federales, estatales y municipales. Y de esto ya están cansados los ciudadanos.

Por eso, ante estas denuncias y tantas pruebas en contra de este ex funcionario, diversas organizaciones y ciudadanos piden la pronta intervención de las autoridades para investigar y llegar al fondo del problema.

Pero es necesario que se actúe con prontitud y honradez. No sería justo que se dilaten las investigaciones para que el ex funcionario cubra el dinero faltante o desaparezcan documentos o se busquen papeles para justificar las cuantiosas fugas económicas.

Los ciudadanos no queremos más impunidad ni encubrimiento de funcionarios, presidentes municipales y gobernantes que han dañado sobremanera las arcas públicas. La corrupción daña la confianza de los gobernados, a la política de servicio y el avance de la sociedad. ¿Cómo creerle a los funcionarios, gobernantes y presidentes municipales si en el discurso hablan de combatir la corrupción y que nadie estaría sobre las leyes, pero en la realidad vemos que muchas de estas autoridades sangran el presupuesto de las dependencias y, además, sin rubor alguno, ostentan la riqueza acumulada en unos años de servicio público? Las autoridades tienen la palabra. Combatir la corrupción o estimular la impunidad.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional




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