Triunfo pendiente
Jorge R. Muñoz Menéndez (*)
Breviario
Dos lecciones nos dejan los comicios de ayer:
La primera es que, mientras mayor sea la participación social, menores son las posibilidades que tienen los poderosos y arbitrarios de lograr sus objetivos.
Y nos referimos intencionalmente a participación social y no a afluencia electoral, por lo que viene.
La segunda lección de ayer es que en Yucatán y México en general las grandes batallas sociales no se ganarán en un día o una campaña, y menos por medio de grupos cuyos beneficios están íntimamente vinculados a que conserven el poder.
A diferencia de otras sociedades, la nuestra no dará un giro clave para reencontrar su camino por medio de decisiones únicas atadas a unos comicios o una estructura político/partidista como la que regentea hoy el poder público, incluso con disfraces ciudadanos en entidades fundamentales.
Y es una lástima porque tras una elección como la que vivimos ayer sí se deberían lograr cambios trascendentes… Pero aquí las circunstancias estatales y federales obligan a algo más complicado, a transitar por un camino largo y sinuoso e incluso a combatir a los que por ley debería castigar el gobierno mismo.
Por eso, pese la afluencia registrada en las casillas, a las ventajas que regaló un gobierno local tan malo como el actual y a que comienzan a despuntar en los partidos barajas interesantes… lo que vivimos ayer domingo es, en el mejor de los casos y siempre y cuando entendamos la lección, un aliciente para replantear nuestras prioridades diarias.
Es imposible contar con mejores gobiernos estatales y federales e instituciones más independientes y sólidas esforzándonos de vez en cuando, invirtiendo a última hora o cuando ya tengamos una fortuna amasada a cualquier precio, y creyendo que los grandes cambios no necesitan indispensablemente de una reconversión personal, familiar, cultural y social.
En las elecciones vamos realmente a cosechar expectativas socioeconómicas sustentables cuando como sociedad tengamos la madurez para ser justos, solidarios e independientes; cuando exijamos en la vida pública u oficial lo que aplicamos en nuestra vida diaria; cuando podamos defender los bastiones de la verdad y la justicia porque podemos librar sin problemas cualquier tipo de auditoría, no sólo fiscal, y en nuestras relaciones cotidianas premiemos el esfuerzo y la preparación por sobre las conveniencias y frivolidades.
Hoy lunes 2 de julio el camino se complica en el campo estatal, pues a la triste realidad política y la grave crisis económica hay que agregarle la falsa imagen de fuerza que arroja una mayoría inducida y producto de las arbitrariedades del mismo poder que debería poder renovarse en unas elecciones como las de ayer.
Afortunadamente muchos veían venir este panorama lleno de carnadas que ocultan anzuelos y obligan a la sociedad a poner en marcha cuanto antes una serie de acciones para asumir como tarea la segunda lección que propone este Breviario.
Nos urge levantar poco a poco, aunque implique años, las bases de un nuevo tejido social que, con los jóvenes por delante, fortalezca los árboles de la congruencia y la solidaridad, con raíces suficientes para que las ramas y frutos resistan los vendavales de la mentira y el autoritarismo.
Hoy los yucatecos ya vimos que no basta una esporádica o repentina toma de conciencia; tampoco el enojo que causa un pésimo gobierno, y menos un ejército partidista contaminado con cartuchos socialmente quemados.
Todo eso y más no es suficiente para realmente cambiar para mejorar y no quedarse en una simple rotación de las mismas o parecidas fichas políticas.
El trabajo está en fortalecer las instituciones y darle a cada elemento de la estructura socioeconómico el lugar que le corresponde, y todo eso sostenido por una red donde la justicia y la verdad sean los grandes soportes.
Si no lo entendemos, podremos incluso ganar una que otra elección o todas las elecciones pero seguiremos viviendo cambios que no transforman y proyectos que sólo benefician a unos cuantos.
Más vale paso que dure y no trote que canse… que traducido a lo que vivimos ayer podría ser: Más vale ganar paso a paso lo que cala hondo y no triunfar en lo que rápido se pierde por superficial y excluyente.
Cascabel
¿Por quién votaste?, exigió el más rapazuelo… Por un sueño, respondimos… ¡Baaah, eso no se vale!, repuso… Vale más de lo que te imaginas, nos defendimos.- Mérida, Yucatán.
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*) Asesor de la Dirección Editorial de Grupo Megamedia