Su Santidad y su santidad

Jorge Carlos Gallareta Bojórquez (*)

El Papa Francisco y el arzobispo Jorge

Con gran júbilo seguimos gozando y compartiendo los pasos de monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, desde su nombramiento como encargado de la Secretaría para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero (que lo convierte en el mexicano de más alto rango en el Vaticano), hasta sus primeras experiencias en la Casa de Santa Marta con el papa Francisco.

Son muchos los feligreses y amigos que han manifestado su gran ilusión de que el nuevo arzobispo llegue algún día a ser Papa… Incluso se ha divulgado en algunos medios de comunicación. Creo que es oportuno y conveniente para nuestra Iglesia compartirles que esta ilusión, que este deseo bienintencionado, incomoda a monseñor Patrón Wong.

Éstas fueron sus palabras cuando uno de sus amigos le preguntó su sentir al respecto y cómo le recomendaba contestar cuando le preguntaran su opinión: “… En verdad es algo que me incomoda. No me gusta hablar del tema”.

“Agradezco profundamente el buen sentimiento, pero me incomoda pensar que si en un futuro no fuera la voluntad de Dios esto pudiera entristecer a muchos católicos mexicanos…”.

Con esa mirada tierna que lo caracteriza, lentamente y conmovido continuó diciendo:

“… Alguien escribió que me faltan dos niveles y yo prefiero pensar que sólo me falta uno: un nivel que no tiene nada que ver con niveles jerárquicos ni institucionales, pero sí al que debe aspirar todo sacerdote: el nivel de la santidad…”.

Ésta es, sin duda, otra más de las grandes enseñanzas de este maravilloso servidor de Dios, lleno de virtudes y cualidades que lo llevaron a ocupar tan honroso cargo… Una lección de fraternidad y de humildad.

Nuestra respuesta es sencilla y puede ser muy poderosa: Elevemos nuestras oraciones por lo que la Iglesia universal realmente necesita… Aunque ya monseñor Patrón Wong transmite mucha paz, gracias a la fuerza que él mismo pide al Espíritu Santo, ahora que sus decisiones y acciones afectarán a los futuros sacerdotes de todo el mundo necesita de nuestras oraciones.

Quizá ya es momento de cambiar, cuando invoquemos fervorosamente: “Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros y por cada seminario”.

Quizá ya es momento de hacer vida con más fe y esperanza esa hermosa y poderosa oración por las vocaciones sacerdotales, de la cual cito unos fragmentos:

“¡Jesús Divino!, Sacerdote Santo… Danos vocaciones sacerdotales según tu corazón y consérvalas santificándolas en tus seminarios… ¡Oh, Señor, envía a tu Iglesia santos y fervorosos sacerdotes! Amén”.

Oremos, hermanos, para que esos encuentros frecuentes en el Vaticano, cuando se estrechen esas cuatro manos y se crucen esas miradas amorosas entre estos dos seres humanos maravillosos que le dijeron sí al llamado de Cristo, Jorge Mario Bergoglio y Jorge Carlos Patrón, nuestro Papa y su secretario, transmitan y reciban uno del otro Su Santidad y su santidad.- Mérida, Yucatán, diciembre 2 de 2013.

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*) Director del Instituto de Motivación y Desarrollo Integral. Vocal del Consejo de Administración de la casa “María Suárez Molina”. Declamador

Ésta es, sin duda, otra más de las grandes enseñanzas de este servidor de Dios, lleno de virtudes y cualidades que lo llevaron a ocupar tan honroso cargo…




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