Sin lugar para las medias tintas

Filiberto Pinelo Sansores (*)

El ejemplo de Solalinde

El padre Solalinde vino a dar un sacudón al Estado. A diferencia de personas y organismos que casi piden permiso para hablar, el sacerdote se explayó en la expresión de sus ideas no sólo de las graves injusticias que se cometen en el país, sino de la forma como simulan enfrentarlas los políticos que lo gobiernan.

Este sacerdote es un ejemplo no sólo para sus correligionarios, sino para todos los habitantes de México, creyentes o no creyentes, por su sinceridad, su amor a la humanidad -sobre todo a la parte más desfavorecida de ella- y por la congruencia que muestra, al grado de exponer la vida en aras de los ideales que profesa. Es un garbanzo de a libra, de los que está necesitado el país, para luchar contra la enajenación que reproduce la corrupta maquinaria que en él controla el poder.

Seguramente sus intervenciones despertaron muchas conciencias dormidas. Durante su estancia se apagaron los fuegos de artificio con que todos los días la camarilla que nos gobierna pretende hacernos creer que todo marcha bien, pues está regalando computadoras, dinero en forma de créditos sin control y entrenando policías que se hacen de la vista gorda cuando los gamberros pagados por sus jefes agreden ciudadanos indefensos.

Ya se ve que por dinero no paran. Tienen suficiente para conseguir su fin más preciado: perpetuarse en el poder. No ceden en la labor de enajenar conciencias. Su incidencia en el mercado de la compra de voluntades no hace distingos entre las categorías individual y colectiva. Lo mismo en grupo que uno a uno, la propuesta está siempre sobre la mesa para los sin escrúpulos que la quieran aceptar. ¿Cuántos intentos no habrá habido del tenor de la que denunció la dirigente de Movimiento Ciudadano, Silvia López, que no salen a la luz porque en ellos sí se cosechan los frutos?

Frente a la realidad que impera en México no hay lugar para las medias tintas. El tono que requiere la situación del país -y del Estado- es el de Alejandro Solalinde. Es cierto que en nuestra entidad hay voces que se levantan como la suya, como las de Indignación, Frente Cívico Familiar, Fecuy, y Colectivo 4 de julio, haciendo un gran esfuerzo por romper la abulia generalizada. Pero hay otras que pretenden ser representantes del sentir social, que dejan mucho que desear porque pecan de condescendientes con los atropellos que comete el gobierno del Estado.

Defensor de inmigrantes, al igual que sus acompañantes en la visita, Fray Tomás González Castillo y las hermanas Norma y Sonia Romero Vázquez, el padre Solalinde no se anduvo por las ramas y al pan le dijo pan y al vino le llamó vino. Expuso con toda claridad el carácter falsario y simulador de quienes están en el poder de la república. “México va hacia una dictadura porque el gobierno politiza organismos que deberían ser autónomos para enfrentar los abusos del poder”, advirtió y puso el dedo en la llaga. Porque muy pocos parecen darse cuenta de la necesidad de poner un alto a la simulación de los gobiernos que tenemos, tanto en el país como en el Estado.

La iniquidad y la injusticia se pasean de la mano diariamente por nuestro territorio. En nuestro Estado los ejemplos son elocuentes. El de la pandilla partidista que llegó al ayuntamiento meridano para saquear sus recursos y ahora goza de la protección de sus camaradas de partido en el gobierno del Estado; el de las decenas de empleados de una institución del gobierno estatal que por querer formar un sindicato fueron cesados y hoy son burlados por autoridades laborales estatales; el de las millonarias cantidades del erario desviadas por el ex cartero protegido de Ivonne que se pavonea impunemente. Y para qué seguir.

Mientras no sean suficientes las voces que se alcen para condenar rotundamente los atropellos de quienes gobiernan, no llegaremos a la etapa de país democrático y con justicia y desarrollo plenos.- Mérida, Yucatán.

[email protected]

—–

*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

El padre Solalinde no se anduvo por las ramas… Expuso con toda claridad el carácter falsario y simulador de quienes están en el poder de la república




Volver arriba