Revisión contractual en la Uady

Víctor Manuel Fernández Medina (*)

Información opaca e inoportuna

¿Cómo van las negociaciones entre los trabajadores universitarios, representados por los dirigentes de los sindicatos de los académicos y los administrativos y manuales?

Es pertinente recordar que las obligaciones de los trabajadores en cualquier centro laboral son, primordialmente, cumplir sus respectivas funciones y actividades, a fin de lograr exitosamente los objetivos y resultados señalados en los programas institucionales aprobados por las autoridades. Quienes no cumplen deben ser sancionados de acuerdo con las leyes y reglamentos pertinentes; quienes cumplen deben ser estimulados y premiados, en su caso. En el caso de los académicos de la Uady es notorio, porque así lo dicen públicamente, y con orgullo, las autoridades de la Universidad Autónoma de Yucatán y así lo reconocen las autoridades de la SEP y de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies) y no pocos organismos de enseñanza e investigación nacionales e internacionales, que tiene un alto nivel académico, de enseñanza e investigación.

La Uady está catalogada entre las mejores de México.

¿Quiénes ha desarrollado y acrecientan esa calidad? ¡Los trabajadores académicos y los administrativos y manuales!

Consecuentemente al buen éxito de los resultados logrados por los académicos, apoyados por los trabajadores administrativos y manuales se deduce, por lógica elemental, que deben ser objeto de estímulos y premios. No de castigos…

Se sabe que la Uady, y todo México, pasa por problemas económicos y financieros: ¿Quiénes son los responsables de esa situación? ¿Los trabajadores? ¿Las autoridades? ¿Dónde quedó la bolita?

En estos momentos críticos de la Uady pareciera que son los trabajadores los culpables. No de otra manera se puede interpretar la intención de recortar sustancialmente prestaciones otorgadas hace más de tres décadas. No basta con que año tras año el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios, como los de todos los mexicanos, ha venido disminuyendo constantemente. Ahora además del ridículo aumento de 3.9% en los salarios (motivo de una sonora y triste carcajada), cuando en diciembre y enero los precios se han disparado en más del 10%, se amenaza en reducir aún más las remuneraciones de quienes con su trabajo cotidiano han llevado y llevan a la Uady al sitio encumbrado en que se encuentra.

A estas alturas nadie sabe las causas de esta amenaza a los trabajadores. Las autoridades no han dado la cara. Los dirigentes sindicales dicen que hasta la fecha no tiene comunicación oficial de la situación y de las propuestas de recorte. El lunes 20 se realizaron sendas asambleas informativas, convocadas por los delegados sindicales, en todas las escuelas y facultades. En sustancia, lo que informaron fue lo que de manera casi anónima dice un correo electrónico sin firma y sin membrete dirigido al secretario general de la Apauady en el que se mencionan los recortes propuestos.

Los delegados afirmaron que oficialmente no hay comunicación. Pareciera que las autoridades están mandando “barrepiés” para ver cuál es la reacción de los trabajadores afectados. Primero circuló el rumor de drásticos recortes a las prestaciones sustanciales y causaron alarma, justificada. Ahora el mencionado correo aminora el nivel de las afectaciones. A lo mejor piensan que al pintar un “tuchote” y luego reducirle su tamaño y ferocidad los trabajadores respirarán y dirán: menos mal que no es tan grave la cosa. Así las autoridades los “convencerán” de la bondad de los recortes.

Menos secrecía y misterio. Más claridad, transparencia para informar oportunamente.

¿Qué harán los trabajadores y los dirigentes sindicales?- Mérida, Yucatán.

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*) Investigador universitario




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