Rellenar el paso deprimido

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

¿Qué dicen los meridanos?

El paso deprimido fue una obra pensada y construida por las autoridades municipales anteriores, a pesar de los cuestionamientos, las sugerencias y las críticas de especialistas del ramo y de una parte de los meridanos. No se quiso escuchar a las voces diversas y, contra todo, incluso con agresividad contra los que protestaban por esta construcción, el nuevo paso a desnivel se hizo.

Es más, las deficiencias se hicieron notar días después de la inauguración e incluso las lluvias son un tormento para esta obra y los ciudadanos. Además, esta obra no genera los beneficios que se esperaban a pesar del costo.

A partir de las deficiencias y la no aportación de beneficios, una parte de los ciudadanos ha señalado la necesidad de rellenar ese paso deprimido y devolverle la glorieta, viabilidad y vista anterior a este espacio urbano. Esto ha generado diversas opiniones.

Lo primero que surge en la mente de muchas personas es que como hay autoridades municipales de otro partido se busca el revanchismo y así demoler una obra hecha en la administración anterior. Sin embargo, se podrían analizar las opiniones diversas y buscar lo mejor para los meridanos.

Sin revanchismos y sin costos elevados, sería saludable que especialistas urbanos, arquitectos, organismos cívicos, políticos y empresariales, así como ciudadanos en general opinen para buscar una solución satisfactoria para este espacio de la ciudad.

Diversas personas, conocedoras de este problema, han opinado sobre la posibilidad de rellenar el paso deprimido y lo viable de esta operación. El arquitecto Marco Tulio Peraza Guzmán expresó recientemente, en una mesa redonda sobre este tema, que existen fundamentos legales, técnicos y operativos para solicitar al Ayuntamiento que se rellene, pues “la Ley Federal de Monumentos Históricos y Artísticos establece la condición de resarcir el daño causado al patrimonio”.

En esa misma mesa redonda, Gonzalo Navarrete Muñoz, cronista de la ciudad, señaló que esa obra nunca fue necesaria ya que esa glorieta no presentaba mayor conflicto vial y el arquitecto Manuel Rivera Arjona consideró que por cuestiones técnicas el paso deprimido siempre va a presentar problemas de inundaciones.

Son puntos de vista importantes de estos profesionales. Ahora se requieren más voces para ir buscando una solución al paso deprimido, pues no solucionó el problema vial, sino que lo agudizó; tampoco ofrece un panorama agradable para el medio ambiente.

Se ha señalado, incluso, que con la ayuda de los ciudadanos se podría rellenar y que el costo para las autoridades municipales sería mínimo. Esto también es importante, pues no se gastaría tanto dinero ni el relleno sería pretexto para hacer negocios turbios al calor del paso deprimido.

Un plebiscito sería interesante, importante y necesario para saber qué opinan, piensan y quieren los meridanos sobre esta polémica obra que se construyó por capricho de las autoridades.

Si se dice que el paso deprimido se hizo por una terquedad de la ex alcaldesa Angélica Araujo, el relleno no debe ser la terquedad ni el capricho de otra autoridad municipal. Por fortuna, las opiniones a favor del relleno vienen de profesionales, ciudadanos que desean dar sus aportaciones y conocimientos para buscar la mejor solución a este espacio urbano.

Es importante escuchar a los ciudadanos. Así sería la voz de los meridanos y no un capricho de ninguna autoridad municipal.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional



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