Reforma energética, ¿hasta dónde?

Luis Pazos (*)

Inversión, tecnología y mercado

Para que la reforma energética capte inversión y modernice a Pemex, su alcance no debe subordinarse a componendas entre partidos o gobierno y sindicato, sino a las necesidades de un mercado internacional de inversión y tecnología petrolera muy competido. Si se mediatiza la reforma por dar gusto a todos los actores políticos, de poco servirá.

El futuro de la extracción del petróleo está en el mar y lo hay en muchos, el problema son la tecnología y los recursos para sacarlo. Mientras decenas de compañías privadas extraen más de un millón de barriles diarios en aguas profundas del lado americano del Golfo de México, en el lado mexicano el monopolio estatal no extrae un solo barril.

Es obvia la necesidad de tecnología e inversión privada si queremos aprovechar la riqueza petrolera del Golfo, pero no cualquier apertura lo logrará. Permitir contratos de utilidad compartida es un avance para atraer inversión en aguas profundas mexicanas, pero insuficiente. Las compañías preferirán invertir en Estados Unidos, donde adquieren control y seguridad de sus inversiones y no tienen de socio al gobierno de EE.UU., que recibe de ellas más dinero del que transmite Pemex al gobierno mexicano.

Para que funcione la reforma energética debe incluir la posibilidad, como originalmente lo permitió la reforma de Cardoso en Brasil, de autorizar a compañías extraer petróleo en aguas profundas sin necesidad de asociarse con una empresa estatal. La reforma debe contemplar la licitación de concesiones o autorizaciones a empresas privadas para que con o sin Pemex extraigan y comercialicen el petróleo de aguas profundas. Lula modificó la ley para obligar a compañías privadas a asociarse con Petrobras. En recientes licitaciones la mayoría ya no le entraron. Las privadas prefieren invertir en Noruega, Colombia, Estados Unidos o en países africanos y asiáticos que empiezan a extraer petróleo con más apertura y opciones a la inversión privada.

Con los perredistas, que se aferran al “no a la privatización” como bandera política sin sustento, no se cuenta para modernizar y eficientar al sector energético; pero si priistas y panistas no aprueban una apertura que funcione, competitiva, serán responsables de que no atraiga inversión ni logre más producción, crecimiento y empleos.- México, Distrito Federal.

@luispazos1

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*) Profesor de Economía Política




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