Puros excesos impunes

Puros excesos impunes

Eduardo R. Huchim May (*)

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Legisladores

Los diputados cobran ilegales porcentajes (coloquialmente llamados moches) por la aprobación de recursos presupuestales para los municipios, además de imponer las empresas que deben hacerse cargo de las obras respectivas.

Hay senadores -recientemente uno de ellos, panista- que organizan fiestas con licores y mariachis en el patio del Senado. Las comisiones legislativas de diputados y senadores se han multiplicado (y con ello la burocracia y el gasto), pero muchas de ellas no ofrecen resultados.

Los diputados incurren en frecuentes incumplimientos al no emitir legislaciones dentro de los plazos que ellos mismos se fijan. Los senadores construyeron un edificio cuyo precio original ($1,699 millones) aumentó en más de 130% ($4,032 a marzo de 2013) y que resultó con importantes deficiencias que requirieron millonarias adecuaciones.

Con cargo al presupuesto público, el Senado cubrió los gastos de aviones, hoteles y alimentos de los legisladores priistas que en 2013 participaron abiertamente en las campañas proselitistas en 14 estados del país.

El Congreso tiene un costo presupuestal de $9,500 millones, de los cuales $2,400 millones están en total opacidad, pues no se rinden cuentas de cómo se gastan: Luis Carlos Ugalde al presentar en agosto de 2012 el cuarto “Reporte legislativo” de Integralia.

Y todo ello ocurre en completa impunidad. No es raro, entonces, que en todas las encuestas los legisladores se sitúen en los estratos más bajos de valoración ciudadana. Entre las instituciones del país, diputados y senadores comparten con la policía y los partidos políticos el sitio de los peor evaluados.

Pese a todo, el Poder Legislativo realiza un trabajo importante en la emisión de leyes (pienso, por ejemplo, en las reformas sobre derechos humanos en el artículo 1 de la Constitución), pero sus deficiencias al legislar y los excesos administrativos son demasiados. No obstante, la centralidad y la autonomía relativa que desde 1997 comenzaron a ser construidas, deben ser protegidas y ensanchadas.

Una de las cosas que le son más reprochables al Congreso de la Unión son sus omisiones. Retrasar una y otra vez la discusión y aprobación de leyes, como la reglamentación del artículo 134 constitucional y de las candidaturas llamadas independientes, denota falta de responsabilidad y de compromiso, más aún cuando incumplen los plazos que los propios congresistas determinan. Existe ahí una falla en el diseño institucional, porque no hay forma de llamar a cuentas a los legisladores, salvo quizá en el ámbito comicial, como en el caso del nombramiento de los consejeros del IFE. Pero no se prevé cómo sancionar esa grave omisión y ésta es una falla que es necesario corregir. Los legisladores también deben rendir cuentas y no necesariamente cuando se postulen a la reelección, novedad sobre la cual se han centrado demasiadas expectativas.

En resumen, no sería justo ni conveniente dejar de reconocer las aportaciones de diputados y senadores a la incipiente vida democrática de México, pero tampoco lo sería soslayar sus deficiencias, excesos y omisiones.

Y todo lo anterior lo sugiere o lo motiva la lectura del libro “Derecho parlamentario orgánico. Claves para ser un buen legislador en México”, del jurista Miguel Eraña Sánchez, coeditado por Editorial Porrúa y el Senado de la República, y que presentamos el 18 de febrero, en la Universidad Iberoamericana, el prestigiado académico Agustín Basave, el senador Zoé Robledo y yo, ellos con experiencias legislativas directas, igual que el autor.

Partiendo de la Edad Media, el libro explica la naturaleza y la evolución de los parlamentos hasta llegar al Siglo XXI mexicano. Disecciona el Congreso de la Unión con sus dos cámaras y sus órganos de gobierno y de operación, además de explicar las formas y peculiaridades de la elección de sus integrantes. Es una obra que será útil a estudiantes, investigadores y, en particular, a legisladores que deseen avanzar en el conocimiento y cumplimiento de sus funciones.- México, D.F.

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@EduardoRHuchim

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*) Periodista




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