Preservando la capa de ozono

Jorge Antonio Lechuga Andrade (*)

Aniversario del Protocolo de Montreal

La ONU conmemoró el domingo 16 de septiembre un año más de la puesta en vigor del protocolo que frenó la destrucción de la capa de ozono que protege la Tierra de los rayos ultravioleta del sol: el Protocolo de Montreal.

Geir Braathen, experto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), afirmó que el Protocolo evitó un desastre monumental.

La firma de este acuerdo se recuerda con el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono, una jornada que también sirve para llamar la atención sobre el impacto que tienen los acuerdos internacionales para proteger el medio ambiente.La ONU cifra en millones los casos de cáncer y cataratas oculares que se han evitado gracias a ese pacto.

El experto de la OMM indicó en rueda de prensa en Ginebra que “hasta la fecha no hay una recuperación inequívoca de la capa de ozono”, y explicó que el organismo no espera que esto ocurra hasta dentro de décadas, dada la larga vida que tienen los gases destructores del ozono.

El 16 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Conservación de la Capa de Ozono, instituido en 1995 por las Naciones Unidas con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública sobre este problema.

Desde 1985, año en que se adoptó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, que fue seguido de varios acuerdos internacionales, se ha logrado un recorte sustancial en la producción de CFCs (compuestos clorofluorocarbonados), principales responsables de la destrucción del ozono.

La reacción de la comunidad internacional fue rápida y la mayoría de los países del mundo se comprometieron a acabar con la producción de CFC y otros gases agresivos con el ozono. Los países industrializados primero y el resto después han conseguido reducir en 80% esta producción de 1988 a 1996, con la esperanza de que desapareciera en 2010. Los efectos beneficiosos no serán inmediatos, pero sí se tiene idea de lo que se evitará: 19 millones de casos de cáncer de piel, 150 millones de casos de cataratas y 70 billones de pesetas en pérdidas en la pesca y la agricultura de aquí al año 2060. Y, a más largo plazo, evitar posibles cambios desastrosos de la vida en el planeta.

Lo esperanzador de esta historia es que, por primera vez, un tratado internacional sobre el medio ambiente haya motivado una respuesta inmediata de los políticos y las industrias. ¿Por qué no ocurre lo mismo con la protección de los bosques, la reducción de la contaminación o el problema del calentamiento global? Éste es el motivo de que los días de concientización sobre los problemas de la Tierra, como éste, tengan su importancia: para avanzar en esta tarea se requiere la aportación de todos, los consumidores responsables, la creación de políticas públicas y compromisos de los gobiernos, instituciones de educación, centros de investigación, orientación a los ciudadanos a través de promover el reciclado y reducir nuestras emisiones de productos contaminantes.

Es indispensable que en los procesos productivos hayan estrictos controles en las emisiones, vertidos al suelo o al agua, que contaminen el medio ambiente para que, planeando estos procesos con una conciencia orientada al ecodiseño de productos, se logre evitar la aparición de agentes contaminantes mediante el control en el ciclo de vida de los productos, desde la utilización de materias primas, energías, cuidados y control durante los procesos de transformación, almacenaje, distribución, uso y disposición final.

Debemos de mantener una vigilancia y control de nuestras medidas y las de los demás actores, si es que deseamos tener calidad de vida para nosotros y para nuestros hijos.

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*) Profesor e investigador de la Uady

Debemos de mantener vigilancia y control de nuestras medidas y las de los demás, si es que deseamos tener calidad de vida




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