PISAdos y en vergüenza…

José Enrique Gutiérrez López*

3_1121213p4CCLCcolor01

Enseñanza a la mexicana

El Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) es una prueba que cada tres años aplica la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a niños de 15 años de países miembros y asociados, en la que se evalúan competencias mediante reactivos aplicados en distintas proporciones, en tres áreas: matemáticas, ciencias y lectura. En México, su aplicación está a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y se realiza mediante una muestra ampliada que permite el análisis por entidad federativa. ¿Qué busca la OCDE con esta evaluación? ¿En qué consiste la prueba PISA? ¿Sirve verdaderamente de algo hacerla?

“La OCDE busca medir el grado en el que los estudiantes manejan competencias básicas para la vida en la sociedad actual, en la que es cada vez más importante que las personas sean capaces de localizar y procesar información, de utilizar herramientas matemáticas para resolver problemas reales y de aplicar los conocimientos aportados por las ciencias para entender el mundo y tomar decisiones” (“La prueba PISA en México”).

Conviene precisar que la prueba PISA evalúa -según los resultados obtenidos de los participantes en la muestra- no sólo alumnos, sino a la sociedad toda. Si el resultado es poco satisfactorio o de plano desastroso -como veremos lo es para México- significa que el país en su conjunto -gobierno, maestros, alumnos, padres de familia, iglesia y demás sectores sociales- no está logrando que los jóvenes desarrollen al máximo sus habilidades, ésas que hoy son indispensables para el adecuado desarrollo de las sociedades modernas. Esta prueba tiene la ventaja de que con su aplicación los países pueden autoevaluarse en su desempeño educacional. Queda a los gobiernos hacer o no caso a los llamados de atención que este tipo de mediciones generan.

¿Contra cuantos países se midió México en la aplicación de la prueba para el año 2012, cuáles fueron sus resultados y las consecuencias de éstos?

1. Participaron 65 países, dentro de los que se incluyen los 34 de la OCDE.

2. México quedó en el lugar 52 de los 65 países que participaron y en el lugar 34 de los 34 miembros de la OCDE.

3.”El País se encuentra en el nivel 1, el más bajo de los seis en los que se divide la prueba, que tiene como puntaje mínimo 358 puntos y máximo 669 puntos. El puntaje promedio en la OCDE es de 494″ (AltoNivel.com.mx Noticias).

4. El rendimiento de México en matemáticas, lectura y ciencias, fue de 413, 424 y 415 respectivamente, los más bajos de los 34 países de la OCDE. Un deshonroso último lugar.

5. El rendimiento de Corea en matemáticas, lectura y ciencias, fue de 554, 536 y 538 respectivamente, los más altos de los 34 miembros de la OCDE. El primer lugar.

6. El nivel 1 en el que México está significa que los estudiantes mexicanos tienen un retraso de casi dos años de escolaridad respecto al puntaje promedio de la OCDE.

7. Más de 25 años le llevará al país alcanzar el nivel promedio en matemáticas, y más de 75 años alcanzar el promedio en lectura, de los que tienen los 34 miembros de la OCDE.

8. De los alumnos mexicanos, el 55% no alcanza el nivel de competencia básico en matemáticas, el 47% en ciencias, y el 41% en lectura.

Claudio X. González, presidente de la organización “Mexicanos Primero”, dijo que los resultados de la aplicación de la prueba PISA “muestran que el 82% de los alumnos carece de competencias básicas porque pertenece a un ‘sistema fallido’” (“Animal Político”) y criticó duramente “la falta de compromisos concretos de parte del gobierno federal para mejorar en la prueba que mide la capacidad de los estudiantes de 15 años para aplicar el conocimiento en situaciones prácticas de la vida cotidiana” (Ibíd.), y que “en el país hay un ‘sistema simulador’ que afecta el desarrollo de ocho de cada 10 estudiantes” (Ibíd.).

¡Detrás de nosotros, nadie quedó en la OCDE! Los resultados PISA 2012 muestran con claridad meridiana el fiasco que es la educación en México. El rezago es alarmante. Los alumnos salen de las escuelas secundarias -consecuentemente de las preparatorias y universidades después- tan ignorantes como cuando ingresaron a la primaria; y no sólo en lo que a conocimientos básicos se refiere, sino también en cuanto a la madurez emocional y psicológica necesarias ya en la adolescencia para enfrentarse a este mundo voraz, que engulle seres humanos como si de su alimento vital se tratara.

¿La escuela es el espacio donde niños y jóvenes aprenden a ser flojos y groseros, repitiendo estas conductas en sus casas, o es el ejemplo y la mala educación que se les da en el hogar lo que éstos llevan al aula? ¿Y lo que se aprende en la calle?

El problema más parece tener su origen en los pocos conocimientos y malos hábitos adquiridos en el salón de clase. La mayoría de las escuelas de gobierno en México, más que establecimientos docentes, serían centros delincuenciales donde niños y jóvenes se titulan como gamberros de primera. Ahí aprenden a ser tramposos, a herir a sus compañeros en agresivo “bullying”, a mofarse de maestros y directivos -¿la autoridad?- en forma grosera y altanera, y lo más grave, es allí donde aprenden lo que las drogas son, cómo y dónde comprarlas… y consumirlas.

Sin embargo, no debe soslayarse el hecho de que el joven muchas veces refleja en la escuela las malas costumbres, ejemplos viciados y comportamientos inapropiados o de plano fuera de la Ley, copiados de sus padres y familiares y de su entorno socioeconómico.

Saber quién es más o menos culpable de que la educación en México esté postrada agonizando es cosa imposible de resolver en este brevísimo editorial. Lo que sí podemos señalar es quiénes intervienen en el proceso educativo: gobierno, maestros y sindicatos de maestros, alumnos, padres de familia, la sociedad toda, lo cultural, la religión dominante, idiosincrasia y otros factores. Entre éstos está el responsable. Sólo falta saber en qué proporción se da la mezcla de culpabilidad.

Ante esta vergüenza que indigna, cada quien saque la conclusión que quiera. Y si tú que lees sientes que en algo has fallado en la educación en México -país cada vez más escaso en metas y valores superiores- rectifica y obra honestamente. Yo haré lo propio. El México del futuro nos lo agradecerá. De otra manera, nos lo recriminará. ¡No al olvido del 4 de julio!- Mérida, Yucatán.

[email protected]

—–

*) Ciudadano. Abogado y notario público. Tanatólogo. Cónsul honorario de Holanda




Volver arriba