Pemex, empresa del Estado

Pedro Castillo Lago (*)

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La reforma energética vista por un empresario gasolinero

Una fecha que se recordará tanto como el 18 de marzo de 1938: el 20 de diciembre de 2013, día que el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, promulgó la Reforma Constitucional en Materia Energética, que permitirá la participación de empresas particulares en la explotación de hidrocarburos, por primera vez, desde 1938.

El Presidente afirmó en su mensaje que la reforma ayudará a México a enfrentar los retos del Siglo XXI e iniciará una nueva etapa en el desarrollo del país.

¿Se cumplirá la promesa presidencial? Con la experiencia de muchos años como directivo de una empresa gasolinera, me permito presentar el análisis siguiente:

1. En casi todos los países petroleros, el gobierno tiene el control de los crudos (etapa conocida como “upstream” o aguas arriba): exploración, perforación, extracción, recolección, almacenamiento inicial y refinación. La reforma mantiene ese control admitiendo un sistema de coinversión con el capital privado, nacional y/o trasnacional. Sin embargo, es muy poco probable que esto se dé en la exploración, por ser altamente riesgoso y porque en el mercado existe suficiente producción del crudo.

2. En materia de “refinación” (purificación, destilación y transformación de los hidrocarburos en productos derivados), la reforma también abre la posibilidad de la inversión privada, pero en el mundo hoy existe más oferta que demanda, por lo que no resultaría muy atractivo invertir en refinerías en México.

3. ¿Y en qué actividad se canalizará la inversión, sobre todo de las grandes compañías trasnacionales? Primordialmente les interesará cómo desplazar y vender los productos de sus refinerías subutilizadas.

En otras palabras: Se enfocarán a lo que se conoce como el “downstream” (aguas abajo): el reparto a distribuidores y a grandes consumidores -termoeléctricas, aeronáuticas y grandes industrias-, a estaciones de servicio -gasolineras- y a los pequeños consumidores -empresas industriales, hospitales, etcétera-.

En ese rubro reside un grave problema potencial: la reforma convierte a Pemex en una “empresa productiva” del Estado que tendrá que competir con las extranjeras, sin tener las condiciones para hacerlo en forma eficiente.

Al operar siempre como monopolio, Pemex nunca tuvo que preocuparse mucho de costos o precios competitivos, ni por cuidar todos los factores que generan eficiencia, como sí lo han hecho las trasnacionales con las que ahora tendrá que competir.

Pemex entra a este esquema competitivo en una situación muy desventajosa en el marco de la economía global: aporta al fisco el 67.4% de sus ventas (más de la tercera parte de los ingresos fiscales de México); padece una deficiente administración, existe corrupción y han habido desviacio nes a favor de su sindicato.

De continuar esta falta de competencia generaría problemas en los costos y los precios del petróleo y derivados, si el gobierno no pone el cuidado y el esmero debidos en la elaboración de las leyes reglamentarias correspondientes, a fin de asegurar condiciones puntuales en los contratos con las compañías extranjeras, para evitar que lesionen los intereses nacionales.

Ante el hecho consumado, ¿qué debemos hacer para que la reforma energética lleve a la realización de la promesa presidencial, en lugar de convertirse en un grave obstáculo para el crecimiento económico y la soberanía nacional en materia petrolera?:

-Lo fundamental es conservar la soberanía de la nación sobre el petróleo. La importancia del crudo es de carácter estratégico, por lo que debe seguir estando rígidamente controlado por el Estado. Las leyes reglamentarias deberán fijar una normatividad estricta en ese sentido.

-Lo atractivo para los intereses extranjeros, más que las reservas de crudo que tenga México (las hay en otros países) o de sus cuotas de exportación, es el tamaño de su mercado interno de derivados del petróleo. Ahí están las ganancias y en este rubro están puestos los ojos del gran capital.

-Aunque hablen de compromiso con el país y de inversiones en refinerías e infraestructura, es claro que la motivación principal de las trasnacionales será lograr una lucrativa tajada del mercado mexicano.

-Por ello, el suministro en el mercado interno debe estar siempre cuidadosamente preservado y se deberá legislar muy acuciosamente para cuidarlo.

-Para salvaguardar el interés nacional, se debe buscar y mantener la horizontalidad de la industria petrolera, en especial en las áreas del minorista, reparto y almacenamiento, en lo relativo a impuestos y costos al consumidor final.

-Se necesitará que los funcionarios del gobierno tengan la capacidad y el conocimiento claro y preciso de cómo cobrar los impuestos correspondientes y que el Estado mantenga el control en ese sentido sobre el crudo, las refinerías y los ductos.

-Preservar y garantizar la supervivencia del detallista, y que se prohíba que los precios al consumidor sean fijados por las empresas mayoristas (primordialmente extranjeras), para evitar que ellas terminen regulando los precios y controlando el mercado.

-Es vital para los detallistas y consumidores que los márgenes por eslabón de la cadena de la industria petrolera sean respetados y separados, con la aplicación de la fórmula paramétrica internacionalmente aceptada.

-Al abrirse el mercado interno, Pemex tendrá que convertirse, a fuerza de empeño y buena administración, en una empresa productiva eficiente, para tener la posibilidad de competir con las extranjeras. Debe pasar de ser “fiscalizador de normas” a procurar aspectos de comercialización y mercadeo con estándares de eficiencia.

Imprescindible será en este esfuerzo eliminar las prácticas de corrupción que tanto daño le han causado a la paraestatal.

A pesar de la trayectoria histórica un tanto desvirtuada de Pemex, ha de procurarse su presencia y fortalecimiento como empresa del Estado, con una eficiente y honesta administración, en nombre del interés nacional, en nombre del interés de las empresas que operan estaciones de servicio y en nombre del interés de los consumidores.

Pemex debe permanecer y volver a su esencia como guardián del suministro nacional.- Mérida, Yucatán.

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*) Empresario gasolinero




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