Para cosechar bienestar

Nicolás Madáhuar Boehm (*)

Sembrar empresarios

Primera parte del discurso que pronunció su autor, durante la ceremonia de toma de posesión para un segundo período al frente de la Coparmex Mérida, ayer en el Centro de Convenciones Siglo XXI

Quisiera iniciar agradeciendo la confianza de los socios de Coparmex por el honor y el privilegio de haber sido reelecto por un período más al frente de nuestro sindicato.

También agradezco a los integrantes del Consejo Directivo por acompañarme en el compromiso que hoy asumimos juntos. Estoy seguro de que este será un productivo año de trabajo.

Hace exactamente un año, al tomar las riendas del Centro Empresarial de Mérida, establecimos nuestra visión de cara al sector empresarial y a la sociedad, y presentamos el panorama que se perfilaba ante nosotros con sus riesgos y oportunidades. Lo acontecido desde entonces, en un año de importantes eventos y transformaciones, nos ha llevado a consolidar esa visión que es la que dicta nuestras acciones y sirve de base para trazar nuestros objetivos.

En lo económico teníamos una enorme expectativa de crecimiento, pero un decepcionante desempeño del mercado interno, causado en buena medida por la tardía aplicación de los recursos públicos, ha generado un complicado entorno para las empresas que se ha extendido cuando menos al primer trimestre de 2014. A causa de lo anterior, la economía yucateca decreció 0.1% hasta septiembre de 2013. Dicha caída ha tenido su mayor componente en el grave deterioro de la industria de la construcción, que ha sido el principal motor del crecimiento de la economía yucateca en los últimos cinco años. Lo preocupante es que no existe ningún otro sector que levante la generación de riqueza en Yucatán.

El producto interno bruto yucateco es superior a los 16 mil millones de dólares, apenas el 1.4% nacional, y nuestro Estado genera anualmente un déficit en su balanza comercial que en Coparmex estimamos cómodamente por encima de los 300 millones de dólares. No es factible avanzar económicamente si seguimos produciendo menos de lo que consumimos.

Lo decíamos hace un año y lo repetimos hoy: Los empresarios debemos asumir la parte de responsabilidad que nos toca en el pobre desempeño económico. Sin nosotros, el Estado seguirá dependiendo del presupuesto federal para lograr crecimiento.

Cuando en nuestro medio se discuten las causas de la problemática económica se suele apuntar a los grandes problemas de infraestructura, visión de Estado y políticas de promoción a la inversión. Sin embargo, es ya muy claro que el problema reside, incómodamente para nosotros los empresarios, mucho más cerca de casa.

Si me permiten la analogía con el béisbol, pareciera que en Yucatán los empresarios seguimos esperando el “home run” que nos saque adelante, pero perdemos de vista que el partido se gana con “hits”. Esos “hits” son las acciones individuales que difícilmente resaltan pero que en su inercia colectiva son las que generan desarrollo. Es decir, si bien a cualquier Estado le encantaría atraer la inversión de alguna gran empresa, la realidad es que la mayoría de los empleos seguirá viniendo de las pequeñas y medianas empresas. Los yucatecos tenemos que sembrar empresarios para cosechar bienestar económico y empleos.

Además, no se trata sólo de crear nuevas empresas, sino también de que las existentes crezcan, se redimensionen, y aumenten su profundidad en productos y mercados. En los países desarrollados, la empresa mediana es la protagonista del proceso productivo y la que da fortaleza a la economía, región por región. Es en esa “clase media” empresarial que está la lucha importante, y es por eso que en Coparmex hemos sido muy insistentes con respecto a lo que en el último año percibimos como un constante hostigamiento y persecusión de muchas dependencias federales a las empresas yucatecas, particularmente a las medianas y pequeñas. Somos los primeros en exigir que las leyes se cumplan, pero se necesitan establecer criterios razonables, con un enfoque que ponga énfasis en la corrección y el cumplimiento, y no sólo en el castigo y la multa.

La pesada y contraproducente normatividad incentiva la generación de estos embates que tienen un claro objetivo recaudatorio a costa del sector privado y que, lejos de ayudar a mantener mercados regulados y estables, sólo inhiben la actividad económica y la generación de empleos, empujando a muchos empresarios a la economía informal. Por otra parte, hemos también denunciado el regreso de evidentes prácticas fiscales dilatorias, de acoso al contribuyente vía auditorías, con exigencias que se apartan de parámetros lógicos, y que están afectando de manera muy importante el flujo operativo de las empresas.

Vemos con mucha preocupación que en el trato y acciones hacia las empresas va implícita una inaceptable visión, que creíamos ya superada, y que nos cataloga como un ejército de incumplidos y evasores. Esa es una premisa equivocada sobre la cual construir una economía moderna y productiva. No sólo rechazamos esa visión, sino que exigimos un viraje hacia posturas sensatas que promuevan un ambiente propicio para la inversión dentro de la legalidad y generen un favorable clima de negocios en nuestro Estado.

En el Centro Empresarial de Mérida reiteramos nuestra apertura al diálogo y acercamiento con las autoridades para trabajar juntos en esquemas que nos permitan avanzar y para que la economía formal pueda crecer. La gente requiere empleos formales y bien remunerados. Urgen resultados en el corto plazo. Nos preocupa también lo que percibimos como un claro regreso de la federación a políticas y decisiones centralistas que pasan por alto el conocimiento e intereses locales, tanto en inversiones y proyectos como en concursos, aplicación de programas y apoyos.

El denominado Tren Transpeninsular es un claro ejemplo de lo anterior, ya que a pesar de ser un proyecto con montos de inversión históricos para Yucatán, aún ignoramos sus alcances y factibilidad reales. A la fecha no conocemos más allá de lo publicado en los medios de comunicación sobre este asunto.

Compartimos la visión del gobierno federal en cuanto a las necesidades de infraestructura en nuestra región. Sin embargo, los yucatecos estamos convencidos de que para maximizar los beneficios de este tipo de inversiones en nuestra entidad se nos debe involucrar en su planeación y diseño.

Debemos potenciar las grandes ventajas que Yucatán tiene para la inversión, por lo que refrendamos nuestro compromiso con las centrales obreras, la CROC y la CTM, para mantener nuestro propicio entorno laboral. De la misma forma debemos aprovechar nuestro clima de seguridad, cimiento imprescindible para lanzar proyectos e invertir. Expresamos nuestro reconocimiento a los integrantes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado; a los de las diferentes policías municipales; y a los elementos federales y fuerzas armadas destacados en nuestra entidad.

Existe un factor adicional que no es menor y que es justo mencionar: La unidad que prevalece en el sector empresarial yucateco. (Continuará).- Mérida, Yucatán.

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*) Presidente de la Coparmex Mérida




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