Y aún no llega el desagravio

Campaña electorera en Mérida

Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)

Leí con mucha atención una nota publicada en el Diario de Yucatán en la que el maestro Carlos Estrella Escalante hizo notar de modo muy atinado, en el marco del foro “Políticas Públicas y Desarrollo Regional”, realizado en la Facultad de Economía de la Uady, que muchos gobiernos quieren hacer creer que gastar dinero es lo mismo que impulsar el desarrollo, ya que muchas veces los recursos van a proyectos disparatados, faraónicos, presentados como obras de interés público, cuando en realidad son operaciones al servicio de intereses particulares.

Y lo anterior puede ocurrir aún en el caso de que haya buena voluntad de la autoridad en turno, y por desconocimiento cometen graves equivocaciones a la hora de hacer sus proyectos de desarrollo, lo que sin embargo no constituye una justificación, porque el dinero mal gastado nomás no se recupera.

Y si lo anterior no tiene justificación, mucho menos cuando el gasto del dinero ocurre por capricho o por imposición: los ejemplos más claros de esta situación son el paso a desnivel -la mal llamada Glorieta de La Paz- en el que se gastaron $61 millones que no han redituado en beneficio para los meridanos y que se hizo contra la voluntad de los ciudadanos.

El otro ejemplo es el Gran Museo del Mundo Maya, precisamente una obra faraónica que representa una burla para los mayas, que viviendo en la absoluta pobreza ¡tienen su gran monumento! Y los premios que se dice se han ganado por esta “obra” no representan nada para los mayas, quienes lo que realmente necesitan no lo tienen: mejores medios para su subsistencia. Fregados, pero con un museo con premios.

Un aspecto que el maestro Estrella Escalante no consideró son las obras que se hacen con fines electoreros, como las que el Ejecutivo del Estado está haciendo en Mérida al margen de la autoridad municipal, porque así como pueden beneficiar, también puedan implicar duplicidad de esfuerzos y gastos sin justificación.

Es claro que el PRI-gobierno anda en abierta campaña haciendo obras en diversos puntos de la ciudad con una intención electorera de querer ganar votos. Sólo que se les olvida que en Mérida hubo un doble agravio que, como indiqué líneas arriba, que hasta ahora no ha sido resarcidos. Un doble agravio de las comadres, desde el Ejecutivo del Estado durante cinco largos años y desde al Ayuntamiento durante dos, pero que fueron suficientes para destruir todo lo bueno que se había hecho en los 20 años anteriores.

No basta con hacer obras en Mérida para convencer a los meridanos, quienes estamos esperando que haya un desagravio claro y contundente mediante acciones dirigidas contra los corruptos y corruptas que hoy viven campantes de la vida y con cargos nuevos.

No basta con que los regidores del PRI sigan viendo la paja en el ojo ajeno sin mirar la tremenda viga que tienen en los propios. El furor de denunciar todo lo que haga el actual Ayuntamiento no servirá de mucho en tanto no tengan la capacidad de resarcir a los meridanos de tanto agravio cometido en su contra.

Los ofrecimientos del “nuevo PRI” de ser diferente -que siempre han sido puros cuentos- se tornan en acciones electoreras y se muestran como lo que es y ha sido siempre: la misma maquinaria electorera.

La desvergüenza de declarar la exoneración de lo más corrupto que ha habido en Yucatán en los tiempos recientes no habla para nada bien del “nuevo PRI”. Ese “nuevo PRI”, que hoy encabeza Rolando en Yucatán, ha hecho todo lo necesario para evitar poner en su lugar a quienes les faltaron a los yucatecos y a los meridanos. Las políticas públicas no pueden ser electoreras y eso no tiene justificación alguna.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN

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