X aniversario

X aniversario

Claroscuros de Cervera

Autor: Freddy Espadas Sosa (*)

Mediante un amplio programa conmemorativo, la clase política priista recordó al ex gobernador Víctor Cervera Pacheco (VCP) en el X aniversario de su desaparición física.

Desde luego, los familiares, amigos, ex colaboradores y herederos políticos del fallecido dirigente están en su legítimo derecho de honrar su memoria e incluso de magnificar su obra realizada en pro del desarrollo de nuestra entidad.

Así, el empresario José Chapur Zahoul realizó un auténtico panegírico del homenajeado, al señalar en uno de los eventos conmemorativos que VCP “fue un líder estadista, visionario, trabajador incansable, inteligente, patriota responsable, austero hasta con él mismo, respetuoso institucional, socialmente responsable, sensible y ejemplo hasta para empresarios” (D. de Y., 19 de agosto, Local, p. 3).

Independientemente de que algunas cualidades asignadas por el señor Chapur al personaje puedan ser cuestionables, no cabe duda de que la esfera de la función pública y la vida político-social de Yucatán estuvieron poderosamente influenciadas por la intensa actuación de VCP durante casi medio siglo.

Por ello, la dilatada vida pública del carismático líder -fue dirigente cenecista local, diputado estatal, alcalde de Mérida, diputado federal, senador de la República, dirigente nacional de la CNC, secretario de la Reforma Agraria y dos veces gobernador- también fue motivo de intensos conflictos entre las facciones del PRI, atribuyéndosele incluso el hecho de haber orquestado con el poder central las abruptas caídas de los gobernadores Graciliano Alpuche Pinzón y Víctor Manzanilla Schaffer.

Si bien no debe menoscabarse la significativa obra material realizada en Yucatán bajo su impulso y liderazgo -de la cual el Puerto de Altura es tan sólo una muestra-, también es preciso señalar que VCP fue objeto de múltiples y severos cuestionamientos en razón de que ejerció un verdadero cacicazgo político en nuestra entidad, en el cual fueron recurrentes los abusos, la concentración autoritaria del poder, los desacatos a la legalidad, el sometimiento de los otros Poderes constituidos al Ejecutivo, el tráfico de influencias, discrecionalidad y opacidad en el manejo del erario, la represión en sus diversos matices y los chantajes hacia sus adversarios políticos.

Por estas prácticas antidemocráticas se considera a VCP el prototipo de los gobernantes de viejo cuño, propios del sistema de Partido-Estado que padecimos los mexicanos durante más de 70 años. Como quiera que fuere, lo cierto es que la actuación política y administrativa de VCP es otro capítulo pendiente en la aún no escrita historia sociopolítica de Yucatán de los últimos 50 años.

Creemos que un análisis histórico, de carácter crítico y objetivo sobre el legado material e inmaterial del fallecido ex gobernador tendría que contemplar los claroscuros de su desempeño como actor protagónico de nuestros procesos de desarrollo; es decir, tendría que poner en la balanza de la conciencia histórica de la sociedad los grandes aciertos y los serios desatinos en que incurrió como todo ser humano que accede con pasión al complejo y tentador ejercicio del poder público.

Pero mientras esta historia se escribe -tarea encomendada a los politólogos e investigadores sociales- la sombra de VCP aún pesa e influye en los escenarios políticos del Estado, e incluso se aprecia la persistencia de prácticas neocerveristas anquilosadas entre quienes no se apenan en reconocerse como genuinos herederos políticos del extinto gobernante. Al tiempo.- Mérida, Yucatán.

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*) Doctor en Educación, catedrático y ex director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt




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