Va para atrás el crecimiento

Causa de graves problemas en el país

Por: Filiberto Pinelo Sansores (*)

Duran ya largos 32 años los efectos “temporales” que dice el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, influyen para que la economía del país siga en la lona (D. de Y. 24-V-14). Durante ese largo lapso o no ha crecido o ha crecido muy poco. La situación de México es cada día peor en todos los aspectos, aunque el deterioro se manifieste con variantes en cada una de las entidades federativas que lo componen. El atraso, la pobreza, la marginación, la falta de desarrollo no sólo no se superan, sino que se acentúan en el conjunto.

Mientras en 30 de esos años -de 1982 a 2012- el PIB del país creció a tasas anuales promedio de 2.31%, muy lejos del 6% que se requiere para encarrilarlo por la auténtica senda del desarrollo, en los dos restantes nos está yendo peor.

En 2013 -primero de esta administración-, la tasa fue de 1.1% y ahora, en el segundo, Hacienda ha tenido que empezar a repetir la cantaleta del anterior: encoger cada cierto tiempo las expectativas del crecimiento, a medida que queda en evidencia que no se lograrán las fantasiosas cuentas alegres que antes predijo. Acaba de reducir de 3.9% a 2.7% esas expectativas. Más adelante, cuando ni esto se alcance, a Videgaray no le quedará de otra más que reconocer lo de siempre: “¿Sabe usted?, a Chuchita la bolsearon”.

Los gobiernos quieren sustituir con mucha propaganda lo que no son capaces de hacer para que el país progrese, entendiéndose como progreso aquel que sea para todos y no sólo para unos cuantos.

El ejemplo más claro lo tenemos en Yucatán: muchas exposiciones, muchas ferias en que se lucen programas y proyectos cuyos resultados no se concretan; muchos actos masivos dizque para conocer los problemas “de viva voz”; muchas entregas de regalos, muchas giras al exterior, muchas visitas de funcionarios federales que vienen a echar rollo, pero -hasta hoy- ningún programa que sirva para detonar el desarrollo del Estado. Es decir, mucho ruido pero pocas nueces.

Ante la insuficiente falta de interés social por lo que acontece -así en el país como en el Estado-, como lo muestra que quienes opinan y participan en los asuntos públicos forman parte de sectores muy focalizados de la sociedad, pues las grandes mayorías se mantienen al margen, los gobernantes están actuando en el sentido de sus propios intereses, no en el de los de la nación o del Estado. Por eso han convertido los cargos públicos en plataformas de lanzamiento para la ocupación de nuevos cargos o para que su grupo permanezca eternamente en el poder, sin importarles nada más.

Siguen haciendo lo que han hecho durante décadas: usar el dinero público para pagarse inmerecidos altos sueldos, despilfarrarlo en costosos cuanto frívolos actos masivos y, en muchos casos, desviarlo hacia sí mismos o a empresas con las que están relacionados. Tenemos en México un aparato estatal sumamente oneroso y a la vez ineficiente. Del gobierno están saliendo muchas fortunas personales, pero no el dinero suficiente para darle impulso al desarrollo del país. Para éste sólo quedan las migajas de lo que se llevan.

Ésta es la causa de que andemos mal. No la falta de lo que los vividores del erario y sus socios de fuera, beneficiarios de las concesiones y los contratos que genera el funcionamiento del Estado, dicen que es: el que aún no funcionan las reformas “estructurales” que se han aprobado.

La política aplicada por los gobiernos que han regido la vida del país es la causa de que existan los gravísimos problemas que abruman a los mexicanos: la inseguridad, el desempleo, los bajos salarios, los servicios de seguridad social y salud sumamente deficientes, el deterioro de la educación, el rechazo masivo de estudiantes en las escuelas públicas de nivel medio y medio superior, la emigración del campo, el aumento de la pobreza y la marginación. Y es también la causa de que la riqueza esté cada día peor repartida: por un lado, un puñado de multimillonarios que cada vez tiene más; por el otro, decenas de millones de pobres que en lugar de disminuir aumentan.

Por este camino, ¿dónde pararemos?- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

»Ante la insuficiente falta de interés social por lo que acontece, los gobernantes actúan en el sentido de sus propios intereses, no en el de los de la nación o del Estado




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