Va de los suspiros a la antipatía

Por Ramón Valdés Elizondo

Las famosas reformas estructurales han generado desconcierto en la ciudadanía; es difícil no sentir que el gobierno de Enrique Peña se ha dedicado a atacar a la sociedad mexicana. Aumentos a productos de consumo diario, a los impuestos, al gas, a la gasolina. ¿Dónde están los beneficios prometidos?

En su primer año de gobierno no hubo inversión, no hubo impulso a las empresas, no hubo más empleos, sólo fatuidad, palabras, inquisición fiscal. Se prometió que el nuevo régimen le daría mejor calidad de vida a los mexicanos, sólo que no se dijo a qué mexicanos. En el aire se respira desconfianza, por alguna razón, y a pesar del bombardeo mediático, es difícil quitarse la percepción de que las grandes reformas son realmente grandes negocios.

Muchos coincidimos en que durante este 2014 comenzará a circular dinero, que el gobierno federal inyectará cuantiosos recursos en áreas estratégicas para que los indicadores económicos señalen una recuperación, un indicio del esperado crecimiento. Sin embargo, aunque la estadística indique que vamos viento en popa, la percepción de la recuperación económica tardará meses, si no es que años, en reflejarse en los estados financieros de las empresas en agonía o en los rezurcidos bolsillos de los mexicanos.

Los niveles de aprobación no mienten. Muchas amas de casa han dejado de ver guapo al presidente, ahora comienzan a cuestionar sus decisiones. Su aparición en la pantalla ha dejado de provocar sonrisas y admiración, su discurso ha dejado de ser convincente, agradable y esperanzador (porque fresco nunca lo fue). Ahora sus apariciones provocan ansiedad, su pomposidad comienza a generar antipatía, su acartonamiento empieza a revelar una preocupante incapacidad.

El desempeño presidencial será su propio verdugo electoral; aunque parezca pronto, los partidos políticos ya planean sus estrategias y escenarios para las elecciones intermedias, y si las elecciones fueran hoy el resultado sería un desastre para el PRI.

La situación debe tener preocupados a varios gobernadores pues la desaprobación que impera en el aire se traducirá en rechazos locales. En Yucatán no se requiere ser adivino o consultar un “sastún” para realizar una predicción. El PRI podrá ser aún competitivo y hasta ganar las elecciones en el interior del estado, pero en Mérida cantan otras aves. Aun con una administración sin grandes brillos y sin grandes resultados, pareciera que el PAN transita en caballo de hacienda.

El principal aliado de Acción Nacional para conservar la capital es precisamente el presidente y su franca caída en el ánimo social. Aun con una costosísima campaña, eligiendo al candidato idóneo (si es que lo hay), no se ve cómo el PRI pueda recuperar la llamada joya de la corona.

En lo personal, comparto la preocupación que debe sentir el gobernador; nuestro principal lastre está en Los Pinos. Para él, porque le opaca los esfuerzos que pueda realizar; para mí, porque sigo recordando que éste es apenas el segundo año de gobierno…

Posdata ciudadana

Señor alcalde, no deje caer la ciudad. Comprendemos que las lluvias han sido atípicas y que esta situación dificulta su mantenimiento, pero el estado de las calles comienza a ser deplorable…- Mérida, Yucatán.

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Ramon Valdes escritor & pintor

@ram_valdes

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*) Escritor




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