Urgente protagonismo ciudadano

Por Antonio Plascencia Gómez

Basta leer incluso un poco de historia para entender lo que sucede en el México actual ya para no repetirla, ya para curarla, ya para superarla, pero basta leerla un poco.

Después de la revolución un único partido gobernó al entonces naciente México moderno; con grandes instituciones públicas creadas -imposible negarlo- el PRI proyectó una ciudadanía paternalista, ignorante, abúlica, iletrada, inculta, perezosa, dormida, agachada y preocupada más por su propio bienestar que por el del país (los ciudadanos de hoy serán los políticos del mañana), ignoran que ese analfabetismo político les hace -a la larga- más daño que ese “bienestar”.

Esta ciudadanía le permitió permanecer hasta el año 2000, en que una alternancia real pero hecha pedazos por el presidente y una oposición irresponsable lo eliminó del poder.

En consecuencia, sin temor a equivocarnos, México es lo que es por las tantas oportunidades que los ciudadanos responsables le dieron al PRI para encabezar el Ejecutivo federal y hasta el control absoluto de ambas cámaras. Regresaron en 2012, en unas elecciones de nuevo cuestionadas e irónicamente votados por la misma ciudadanía parecida a la de los tiempos de la segunda mitad del siglo XX.

Dicen que encontraron un México pobre, endeudado, inestable, inseguro y atrasado, y prometieron componerlo, no sin antes intentar cambiar la idea que del PRI se tenía anteponiendo la palabra “nuevo” al entonces partido triunfante. El pacto por México -se ha dicho hasta el hartazgo- fue consecuencia del presidente, pero sobre todo de una oposición responsable (sin la i de arriba).

Se generaron reformas estructurales, algunas mochas otras enteras, pero se lograron. Una mocha es la político-electoral, el nuevo Instituto Nacional Electoral (INE) designará ahora a los consejeros del Ipepac, que se llamará Organismo Público Local (OPL).

Aunque aún no hay una legislación secundaria establecida al respecto, Víctor Hugo Lozano (representante del PAN ante el Ipepac), Antonio Matute González y Carlos Pavón Durán (consejeros del Ipepac) sentencian que se deben -por un lado- y que no -por el otro- cambiar a los cinco consejeros electorales, parte fundamental para garantizar la no intromisión del Ejecutivo en el proceso intermedio de la administración estatal y que podría quitarle o no la mayoría absoluta que el PRI tiene en el Congreso local.

Empero, la ley establece ahora que el Consejo General del INE llevará a cabo los procedimientos para que el nombramiento de los consejeros electorales se verifique con antelación al siguiente proceso electoral posterior a la entrada en vigor del Decreto que comentamos, por lo que en las 17 entidades federativas donde habrá elecciones simultáneas con el proceso electoral federal de 2015 se tendrán que realizar inmediatamente después de la entrada en vigor de la ley general de instituciones y procedimientos electorales, o sea, ya.

Sin embargo, información filtrada afirma que los partidos políticos en el Congreso de la Unión ya contemplan como un escenario posible que se celebren las elecciones de 2015 en dos tiempos; es decir, la federal, el 7 de junio con la nueva legislación, y las estatales, en las fechas previstas anteriormente el primer domingo de julio y, en ese caso, habría otra vez dos escenarios: uno con nueva legislación y otro con la anterior en la que el Consejo General del INE mantenga a los actuales consejeros estatales, lo cual sería muy absurdo porque esa es la razón de la reforma.

Esto lo ha propuesto ya Marco Antonio Baños, consejero actual del INE y ligado con los sempiternos legisladores Manlio Fabio Beltrones y el yucateco Emilio Gamboa Patrón. Pero es una realidad que los tiempos están muy cortos y las más comprometidas son las elecciones estatales.

Y digo mocha porque la reforma permite candidaturas ciudadanas de Jacinta Uc o Juan Pech, pero no es clara respecto al financiamiento público (salvo radio y televisión); es decir, Jacinta y Juan sí le van a pagar (vía impuestos) la campaña a los abanderados de los partidos políticos, pero éstos no lo harán con Jacinta o Juan.

Una vez más, apelamos al protagonismo ciudadano para así lograr una comunidad democrática e ilustrada. Una generación que se educa, es una generación que alza la voz, adiós ninis.- Mérida, Yucatán.

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@antonioplascen

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*) politologoblasto y dermatólogo




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