Una Mérida sin baches

El mejor regalo

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Nuestra ciudad es hermosa, pintoresca, tranquila, hospitalaria y llena de tradiciones e historia. En estos días se le recordará y se harán diversas actividades en su honor para conmemorar su fundación, pero en la actualidad, como en algunos momentos del ayer, son los baches los lunares verrugosos que afean las calles de la bella Mérida.

Hasta ahora las autoridades no han podido erradicar este problema que en los últimos meses del año pasado surgió en las calles de la ciudad. Calles de fraccionamientos, colonias, barrios, comisarías y aledañas al centro se fueron erosionando hasta surgir en el pavimento huecos, hondonadas y verdaderos cráteres que hicieron levantar la voz de auxilio de los ciudadanos y la alerta de las autoridades correspondientes.

Sin embargo, a pesar de las cuadrillas que surgieron para rellenar de líquido negro, piedrecillas y otros materiales los baches, esta acción no ha dado los resultados deseados. Las lluvias fuertes y constates, y el ir y venir de los automóviles y camiones sacaron a relucir el problema de los hoyancos en la ciudad.

En verdad hay de varios tamaños y algunos que son un peligro para los conductores y transeúntes. Por las lluvias, algunas de estas oquedades quedan cubiertas de agua y lodo, y pasan inadvertidas hasta que el sacudón del automóvil, o el camión o el pie del caminante resienten los duros golpes al caer en estas trampas callejeras.

Los baches siempre han sido un problema para las autoridades y la ciudad. En ocasiones, para algunos alcaldes, negocio redondo, porque cubren someramente los hoyancos para que semanas después y con las primeras lluvias de nuevo salgan a relucir estos lunares en el pavimento. Y esto reditúa poca inversión y jugosas ganancias.

No se hacen trabajos en serio y de calidad para tapar los baches. Son remedios que no resisten las inclemencias del tiempo ni el paso de los vehículos. ¿Por qué no utilizar material durable y resistente en vez de gastar más con paliativos anuales o trienales? Lo mismo ha sucedido con la construcción de calles, después de cierto tiempo la erosión empieza a hacer de las suyas y los baches surgen como epidemia.

Afortunadamente, ya algunas calles y avenidas comienzan a construirse con material más resistente, el concreto, y esto las mantendrá con más tiempo de vida y no se gastará cada año en reparaciones. Nos ha salido más caro a los ciudadanos la construcción de calles endebles y el recubrimiento de baches con el líquido negro, llamado “frijol colado”, que hacer unas calles con material de excelente calidad y durabilidad de años.

Es urgente ya un plan estratégico y de emergencia para atender la demanda de las calles en mal estado que están por doquier en nuestra ciudad y comisarías.

Si no se atiende pronto este mal, además de la proliferación de los hoyancos que representan un peligro, se afeará la ciudad capital.

En este aniversario de su fundación, nuestra bella y Blanca Mérida merece un regalo de las autoridades. El mejor regalo sería una ciudad sin baches.

Y creo que esto sí es posible, pues en vez de gastar y derrochar en otros menesteres se enfocaría ese presupuesto a la reparación de calles. En fin. Las autoridades tienen el dinero y la palabra.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional

Los baches siempre han sido un problema para la ciudad. En ocasiones, para algunos alcaldes significa un negocio redondo…



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