¿Un país paradójico?

Todo por la imagen política

Por Mario A. Romero Bolio (*)

Vivimos en la tierra de los absurdos, en donde es prioritario guardar la imagen política y pavonearse en los informes del ejercicio de las funciones inherentes al cargo que se desempeñe. Sobre todo en las que prevalece el lucimiento de quienes encabezan el Poder Ejecutivo ya federal, ya estatal o municipal. Pompa y despilfarro a tutiplén, el culto a la personalidad a costa de nuestro dinero. Imagen mata buen desempeño, en donde el mentir al pueblo es el puntal que sostiene a la falsa imagen.

Señalaré unos cuantos de los absurdos de los cientos que existen, sin pretender establecer un orden jerárquico de ellos, veamos:

Peatones en riesgo

En la calle 35 entre la esquina denominada “El Cohete” y la glorieta con el “monumento a la Xtabay”, rumbo a Chichí Suárez, a dos o tres escasas cuadras de la mencionada esquina, existen tres pasos peatonales, sin que haya algo visible que los justifique. Pero en la misma calle 35, a partir de la glorieta situada donde termina el edificio de la SCT, comienza una avenida muy peligrosa para los peatones (sobre todo para las familias con niños) porque está exactamente frente a una tienda y la Macroplaza. Pues bien, en esta zona no hay un solo paso peatonal, salvo un semáforo para peatones que la mayoría no sabe usar. Ilógico ¿verdad? ¿Existe un departamento de Ingeniería de Tránsito? Y si así es, ¿es municipal o estatal?

Lo pregunto porque leo que con fanfarrias anuncian más carreteras y puentes (claro, dan más imagen que los pasos peatonales).

La venta de cochinita y/o lechón al horno se multiplica por doquier sin que haya un control sanitario sobre ello. Algunos venden estos “alimentos” todos los días de la semana (vean alrededor del Issste, IMSSS, parques, etcétera, en donde son verdaderos negociazos, ya que los sábados y domingos venden dos lechones y tres cochinitas al menos cada uno (no me digan que son ambulantes porque tienen puestos fijos o semifijos en donde la misma policía va a consumir).

La incongruencia consiste en que si usted quiere abrir un pequeño establecimiento legal e higiénico, la Cousey, la SSA y otras oficinas municipales encargadas del ramo le van a atosigar con trámites y más trámites engorrosos e interminables.

Le van exigir área de fumar y otra de no fumar, lavamanos para clientes y otro para empleados, baños para hombres y mujeres, una tarja de acero para lavar los trastes, etcétera. Muchos entonces prefieren pagar mordida y levantar puestos mugrosos, llenos de polvo y moscas, que no tienen siquiera una palangana para “asearse” las manos. ¿Y las campañas sanitarias por la salud del pueblo?

¡Cómo protestamos porque la cantina al aire libre llamada “carnaval” cambió de sede! Pero no protestamos porque el gobierno, a través de las instancias correspondientes, sancione a las compañías distribuidoras de gas doméstico y que haga que retiren los cilindros que contienen el peligroso gas butano, ya que están en pésimas condiciones, con fugas casi siempre, por viejos y corroídos. La población está en peligro permanente por esas bombas latentes y la negligencia o contubernio de las autoridades, pero mejor protestamos por motivos baladíes. ¿Absurdo?

Lista infinita

La lista es cuasi infinita. Usted, amable lector, podrá añadir muchísimos más absurdos cotidianos.

Ya basta de gastar cifras desorbitadas para mejorar la imagen de nuestras autoridades. Hay muchísimo por hacer.

Parafraseando el dicho popular decimos a los gobernantes emanados de cualquier partido: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor y licenciado en Matemáticas

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