Un objeto de disputa

Nuevo modelo (y 3)

Freddy Espadas Sosa (*)

De ahí que la definición, selección y organización de los contenidos educativos se constituya en un objeto de aguda disputa entre los diferentes actores -incluido el Estado-, quienes de esta manera influyen decisivamente en la orientación que habrá de tener la educación en sus pilares fundamentales.Por lo tanto, de manera natural surgen las grandes interrogantes: ¿Quiénes, de qué manera, mediante qué mecanismos, con qué directrices y bajo qué criterios definen, seleccionan y organizan los contenidos curriculares que habrán de trabajarse en las aulas y en otros espacios educativos para impulsar la formación de los educandos en los tiempos actuales? ¿Se impondrá la perspectiva tecnocrática en la que se postula que la escuela debe adiestrar al individuo para competir ferozmente con sus coetáneos y lograr una mejor inserción en el mercado laboral?, ¿habrá espacios en el nuevo currículum orientados a impulsar el desarrollo armónico e integral de los sujetos, es decir, el despliegue de todas sus potencialidades, como preconizaron las grandes lumbreras de la pedagogía?

Las reflexiones anteriores nos afianzan en la idea de que un asunto de tanta envergadura y trascendencia para el desarrollo nacional como lo es la construcción y adopción de un nuevo modelo educativo no puede ser analizado y decidido mediante formas y mecanismos apresurados donde el control, la exclusión, la simulación y la imposición están sentando sus reales en una consulta a todas luces ilegítima. Al tiempo.- Mérida, Yucatán.

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*) Doctor en Educación, catedrático y ex director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán




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