Un monstruo

Un monstruo

¡Y ahora nos asusta...!

Por: Mario A. Romero Bolio (*)

Propuestas de actuación urgente: Actuaciones de mejora, como cursos de negociación de conflictos para profesorado o las actuaciones más consensuadas entre estudiantes, profesorado y dirección del centro educativo, intentando todos ellos implicar también a las familias.

-Aumento de los medios económicos y de recursos humanos especializados que permitan incidir en los problemas identificados: tener trabajadores sociales en los centros, psicólogos o sociólogos, especialistas, que intervengan en problemas que trascienden de la educación en sí misma.

-Plantear medidas como formar equipos de mediadores (con estudiantes, profesorado y familias), o crear la Unidad de Atención a la Familia o mejorar el agrupamiento de estudiantes objetivos.

-Razonar suficientemente la necesidad de desaparecer las escuelas normales de todo nivel (ya han cumplido ampliamente su ciclo histórico) y que sean licenciaturas y especializaciones educativas de las universidades (como en el Primer Mundo).

-Aprovechar al “auditorio cautivo” (el que se pasa horas haciendo antesala en hospitales y oficinas públicas) para pasar continuamente programas educativos para todo público, en lugar de los programas chatarra que hoy se difunden en tales sitios. La SEP deberá ser la encargada de implementar tal proyecto.

-Nunca privilegiar los derechos de nadie antes que el cumplimiento de sus deberes u obligaciones.

-Tener siempre presente que el acoso escolar es un reflejo de nuestra sociedad (permisiva y proclive a la impunidad) y que el castigo es parte del mejoramiento social.

El artículo 3o. de nuestra Carta Magna ordena: “… La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos…”.

Y en la Declaración Universal de Derechos Humanos se señala: Artículo 29, punto 2:”En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática”.

Terminaré con esta cita: “En la actualidad la gente sólo se preocupa por sus derechos. Recordarle que también tiene deberes y responsabilidades es un acto de valor que no corresponde exclusivamente a los políticos” (Mahatma Gandhi).- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor jubilado




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