Por aquellos buenos maestros

Por aquellos buenos maestros

Rosa Margarita Arévalo Barrientos (*)

Todavía los hay

Un “muchas gracias” es insuficiente para todos aquellos maestros que en silencio enaltecen su profesión.

Un gracias a los educadores que levantan a un caído (ya sea física o emocionalmente) a los que peinan y desatan nudos de pelo o de emociones; a los que limpian rodillas, mocos y lagañas; a los que son capaces de “inyectar” dosis de autoestima, “vitaminas” de esperanza en un futuro mejor; a los que te hacen creer en ti, te apoyan a crecer, y a mirar y aceptar tus potencialidades; a los que te ayudan a “navegar” en la certeza de que lograrás tus sueños. ¿Qué incertidumbres haz acallado últimamente?

Aquellos maestros que de su salario compran alimentos para esos alumnos tan pobres y mal alimentados que no tienen fuerzas ni para prestar atención a la clase. ¿Alguien tiene pan y fruta para donar?

Para los mentores que toman parte de su sueldo y pagan materiales y libros que requieren para hacer bien su trabajo, en el entendido de que nadie les reembolsará lo gastado. ¿Alguien tiene libros y donativos para regalar?

Un gracias para los maestros valientes, capaces de denunciar los abusos y malos tratos que padezcan sus alumnos e, incluso, en algunos casos ellos mismos acompañan a los educandos ante las autoridades competentes. ¿Sabes de algún abuso y lo estás callando?

Un gracias a los pedagogos que se toman el tiempo para escuchar los miedos, las preocupaciones, tristezas, alegrías o lo que el alumno quiera contarle, a sabiendas de que quizá nadie más escuche esa vocesita dulce y entrecortada por la emoción. ¿Alguien tiene un poco de tiempo para regalar y escuchar a los necesitados?

Un gracias para los maestros que se permiten motivar a sus alumnos a que aprendan a reflexionar y tomar decisiones, y que basan sus calificaciones no en “loros” sino en conocimientos. ¿Qué estás haciendo por fomentar ciudadanos fuertes y responsables?

Un gracias a los formadores de destinos, a los arquitectos de éxitos, a los modeladores de respeto, justicia y equidad.

Un gracias a estos actores sociales que hoy día, más allá de conocimientos, se espera su guía para la comprensión, el respeto y el cariño. Además de centros de conocimientos, las escuelas de hoy son vórtices de valores, nos guste o no, ya que es más común que nunca que ambos progenitores trabajen, lleguen cansados y dejen la formación de su hijo al internet y la TV. ¿Con qué adulto pasan más tiempo los niños actuales? ¿Quiénes son las figuras de autoridad y los modelos a seguir?

Un gracias para los profesores que respetan la individualidad y las capacidades de cada ser humano que habita temporalmente su aula. ¿Esperas lo mismo de todos tus hijos? Te recuerdo que hay inteligencias múltiples y niveles de inteligencia, ¿cómo tratas a tus hijos? ¿Son las mismas expectativas? Quizá estás fomentando frustraciones.

Un último gracias a todos estos maestros, sobre todo porque se superan a sí mismos sin las falsas esperanzas de obtener jugosas cuentas en dólares, comprarse mansiones costosas en Norteamérica o cobrar por plazas que no trabajan. Dios les bendiga siempre.- Mérida, Yucatán.

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*) Psicóloga




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