Tan fragmentada y penosa

Una realidad nacional

Javier Caballero Lendínez (*)

Para celebrar sus 100,000 seguidores en Instagram lanzó una propuesta tan atractiva como viral entre la “plebada”: rifaría un iPhone 5s, unas camisas Hugo Boss, unos zapatos Louboutin, unos lentes Gucci, y varias cosas más de marcas exclusivas. La dinámica era sencilla: se meterían en un bote los nombres de los seguidores que más comentarios hubieran dejado en las numerosas fotos que subía a Instagram. Entre ellos estaría el ganador de los suculentos regalos.

El día del sorteo grabó un vídeo en el que sólo se mostraban sus manos haciendo la dinámica. De fondo, el gimnasio donde se ejercitaba. Agarró un bote, metió papelitos con los nombres de los participantes en la rifa, lo agitó sujetando el borde con su mano derecha y sacó un papel. Ahí estaba, el ganador, gracias a sus comentarios aduladores y a la suerte.

Agradeciendo a sus seguidores, complaciente con el ganador, simpático en sus comentarios, su perfil, @Jamesbond5_7, subía como la espuma luego de darse a conocer esta rifa hasta el punto de filtrarse una posible segunda rifa y un jugoso regalo cuando alcanzara los 200,000: un Jeep rojo que ya comenzaba a desatar pasiones y a multiplicar los comentarios de admiración entre sus seguidores.

Hasta ahí todo está bien, sencillo, una práctica común y bien recibida por los internautas: una persona es popular, tiene mucho dinero, es muy seguido y envidiado, llega a los 100,000 seguidores y para celebrarlo sortea algo con valor para sus fans. Lo curioso aquí, y lo impresionante, es que @Jamesbond5_7 era el perfil de Instagram de Rodrigo Aréchiga Gamboa, “Chino Ántrax”, jefe hasta su detención de un grupo armado hasta los dientes al servicio del “Mayo” Zambada, uno de los líderes del Cartel de Sinaloa.

Rodrigo Aréchiga Gamboa era un líder de masas en las redes sociales y casi un desconocido hasta que en 2008 cayó una pieza clave en la estructura de los de Sinaloa, Vicente Zambada Niebla, hijo del “Mayo” Zambada. Aréchiga Gamboa era escolta personal de “El Vicentillo”, como se apodaba. Su caída generó el vertiginoso ascenso de “El Chino” en la estructura criminal del grupo a pesar de su juventud (no pasaba de los 30 años) hasta convertirse en líder de “Los Ántrax” y personaje clave del cártel más poderoso en la estrategia comercial con Estados Unidos. De la misma manera sus ingresos se dispararon e Instagram fue el mejor escenario para dar cuenta de ello, asustar a sus rivales y demostrar que su vida era “perfecta”, tranquila y que la del Cartel de Sinaloa se encontraba en su apogeo.

Pero la vida de Aréchiga Gamboa dio un vuelco a finales de diciembre del año pasado. Fue detenido en el aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, Holanda, cuando descendía de su vuelo comercial procedente del D.F. Aún hoy sigue detenido en Holanda a la espera de ser extraditado a San Diego, California.

Tras su detención, la historia e imágenes de “Chino Ántrax” inundaron los periódicos de medio mundo. Su actividad en las redes sociales se convirtió en excusa perfecta para sacar reportajes sencillos, obvios y repletos de graciosas, baratas y pasionales conjeturas que tanto gustan a muchos periodistas de este país. Lo cierto es que su perfil, sin una actualización más y sin ningún tipo de bloqueo, ganaba adeptos cada segundo.

Los comentarios se sucedían en sus fotos antiguas. Había de todo, desde los incrédulos que preguntaban si era cierta su detención hasta los mitómanos que se lamentaban y repetían hasta la saciedad un “estamos contigo, ‘Chino’”. También había quien criticaba a los aduladores y se regocijaba con la detención de Aréchiga. Estos usuarios eran callados rápidamente por el resto de seguidores y sus comentarios se perdían entre la maraña de opiniones a favor de su liberación o aquellos que aún ponían en duda que estuviera preso por una estrategia del cartel en su lucha contra sus enemigos.

Durante los días posteriores a su detención, su actividad en Instagram, lejos de frenarse, continuó… de manera más intermitente, pero continuó. La hipótesis de que “Chino Ántrax” nunca era quien subía las fotos, sino una persona contratada por él, u otro personaje del cartel tomó fuerza. Unas cuantas imágenes dando a entender que su detención fue una mentira generó mayor controversia en su perfil y en la prensa hasta el punto de convertirse en un verdadero mito para muchos seguidores.

Pero un día, sin previo aviso, la cuenta desapareció y muchos fieles admiradores se quedaron huérfanos, quizás, esperando que llegara un sustituto que, parece ser, aún no tiene nombre…

Réquiem

Comencé a seguir a Rodrigo Aréchiga Gamboa en Instagram meses antes de su detención. Lo encontré de casualidad. Lejos de ser quien era y de hacer lo que hacía, provocó que pensara mucho en la estructura social que rige este país, en la forma de pensar, en la educación y los valores de la gente. El perfil del “Chino Ántrax” hizo que reflexionara sobre lo que hoy día hay y lo que podemos esperar en un futuro construido en torno a una realidad nacional tan fragmentada y penosa. Fue, claramente, un perfil tan real e ilustrador como tremendamente impactante…- Mérida, Yucatán.

[email protected]

@erjavievie

—–

*) Periodista




Volver arriba