¿Ser humano contra la sociedad?

¿Ser humano contra la sociedad?

Reflexiones

Autor: Víctor M. Arjona Barbosa (*)

I.- La sociedad como ámbito del desarrollo. Así como la vida social es un hecho evidente, así lo es el conjunto de bienes y perfecciones que proporciona al hombre, a grado tal que podemos afirmar que los avances y el progreso que la humanidad ha logrado a través de la historia se debe al hecho de vivir en sociedad.

Por lo tanto, la sociedad es el ámbito del desarrollo humano. El hombre tiene inclinación a vivir en sociedad porque su naturaleza está hecha para la convivencia y la comunidad. Es lo que le es propio; por ello no podemos decir que la sociedad es algo que se le impone como una carga o pesada obligación, sino todo lo contrario; el hombre nace, crece y se desarrolla en sociedad, y ese proceso lo lleva a la plenitud por la actualización de sus potencias intelectuales, creativas, productivas, etcétera.

Vivir en sociedad hace al hombre más persona y en la apertura hacia los demás crece y se afirma la comprensión de lo que es ser humano, lo que lo lleva a una práctica más consciente de la solidaridad y el compromiso comunitario.

II.- Antagonismo hombre-sociedad. Sin embargo, a pesar de que la sociedad complementa, perfecciona y permite el desarrollo del hombre, también hemos de aceptar que a veces parece que entre el hombre y la sociedad se da una especie de antagonismo, de conflicto de intereses, incluso de oposición de objetivos.

El filósofo Emanuel Kant supo expresar esta paradoja en una breve pero significativa frase: “La insociable sociabilidad del hombre” y, efectivamente, las distintas épocas han reflejado este problema, cuya manifestación más dramática y cruel es la guerra, como fenómeno constante de la historia.

¿Realmente la sociedad está contra el hombre? ¿O tal vez sea cierto que la sociedad resulte una especie de mal menor y que no le quede al hombre más que soportarla? ¿Cómo resolver esta paradoja?

III.- Falsas soluciones. Debido a la creencia de una supuesta rivalidad hombre-sociedad, ha habido dos corrientes que afirman, una, la supremacía del individuo sobre lo social y otra, que pone a la sociedad como lo único y más importante, relegando al ser humano. La primera se conoce como individualismo y la segunda como colectivismo.

Ante este antagonismo nos preguntamos quién tiene razón, si el individualismo que lleva al egoísmo y a la indiferencia de todo lo social o el colectivismo que acaba convirtiéndose en totalitarismo absorbente de las iniciativas de los particulares. Tanto una como otra de estas posiciones caen en el error que se conoce como reduccionismo, esto es, limitan la compleja realidad humana y social simplemente a un solo aspecto.

IV.- Superación del reduccionismo. El error del reduccionismo consiste en carecer de una visión integral del hombre y de la sociedad. Nuestro punto de partida ha de ser la naturaleza humana en la que se dan dos vertientes: una individual y otra social. Naturalmente que somos individuos, diferentes de todos los demás, somos seres únicos, irrepetibles en nuestra singularidad.

Pero al mismo tiempo en nuestra naturaleza hay una vertiente social, es decir, una tendencia irresistible a vivir en sociedad y a construir con los demás hombres nuestra propia historia y en esta aventura hemos alcanzado logros increíbles, aunque tenemos que aceptar que ha habido retrocesos y destrucción.

El hombre es, por consiguiente, tanto individual como social y lejos de que haya incompatibilidad entre ambas vertientes, existe complementación e integración.

Hagamos este razonamiento: Si los fines sociales son para el mejoramiento humano y si, además, el hombre es el autor, el sujeto y el destinatario de toda actividad social, no debe haber ninguna oposición entre los fines personales y sociales. Si se diere el caso de un conflicto, entonces habría que cuestionar si los fines personales buscan verdaderamente el mejoramiento del hombre y el respeto a su dignidad como persona y, en el otro caso, si los fines sociales, lejos de cumplir la razón de ser de la sociedad que es el bien común, buscan solamente privilegiar intereses de algún partido, facción o ideología.

Pero si tanto los fines personales como los sociales están orientados al mejoramiento integral de la persona humana, a su desarrollo y al respeto de su dignidad y de sus derechos-humanos, entonces no debe haber ninguna oposición ni divergencia.

El pensador Quilles ha acuñado una fórmula breve e inmejorable para explicar la relación entre la sociedad y el hombre y la posición de importancia que tienen; es la siguiente: “La Sociedad es absolutamente para el hombre, en tanto que el hombre es relativamente para la sociedad, en la medida en que es necesario para que ésta exista y cumpla su fin”.

La sociedad no tiene otra razón que el ser humano. En cambio, el ser humano tiene derechos y valores que la sociedad debe respetar, porque su fin es precisamente protegerlos y garantizarlos a efecto de que el hombre pueda lograr su plena realización de manera pacífica y con seguridad.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor Universitario

»Vivir en sociedad hace al hombre más persona y en la apertura a los demás crece y se afirma la comprensión de lo que es ser humano, lo que lo lleva a una práctica más consciente de la solidaridad




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