Respeto al pueblo yucateco

Voces olvidadas

Fernando Ojeda Llanes (*)

Juan Antonio Llanes es primo hermano mío, toda su vida la ha dedicado al teatro. Ha sido maestro de quienes muchos de ellos han llegado a ser buenos artistas; ha dirigido varias obras, es reconocido y respetado en el medio artístico, vive en la ciudad de México y se encuentra en esta ciudad ensayando una obra de la que es director y lleva por nombre “Voces olvidadas”. Como es costumbre cuando viene a Mérida, nos reunimos para recordar viejos tiempos porque es yucateco, vivió su infancia y parte de su adolescencia en esta ciudad.

En nuestra plática recordamos a parientes, amigos y conocidos, pero nuestro personaje predilecto, quien da cabida a la obra que pronto estrenará en Mérida, es quien fuera nuestro querido tío Elmer Llanes Marín, nacido en un bello y pintoresco pueblito de Yucatán que siempre amó llamado Teabo, que se encuentra entre Ticul y Chumayel.

El tío Elmer fue de una gran personalidad, de expresión que en todo momento irradiaba bondad y marcaba su verdadera forma de ser. De niño se fue a vivir a la ciudad de México, en donde al crecer puso una farmacia, se casó y tuvo siete hijos.

La historia del tío Elmer podría llenar varios libros; fue tan querido y amado por la familia y sus amigos, que los teabeños no fueron la excepción: le hicieron un monumento que se encuentra en el centro de su población.

Tres obras marcan parte importante de la historia de su vida y de su amado Teabo: los pobladores se abastecían de agua sacándola de pozos y norias, agua que les servía para todo uso, pero el más importante: para beber. Percibió el gran problema de la contaminación del agua y las enfermedades que causaba en sus pobladores, de tal manera que tuvo la visión de construir en aquel su pueblo un sistema de agua potable, para lo cual organizó tanto en Teabo como en la ciudad de México a un grupo de yucatecos para reunir fondos para la realización de la citada obra, consiguió la colaboración del gobierno estatal y federal. Esto sucedió a fines de octubre de 1950, de tal manera que el objetivo que se impuso lo realizó logrando que Teabo tuviera su propio sistema de agua potable, que se inauguró el 30 de octubre de 1957. Qué beneficio tan grande cuando los pobladores sólo tenían que abrir una llave para obtener el preciado líquido y disminuir de forma importante enfermedades gastrointestinales.

En esos mismos años, viajar a Teabo desde Mérida era toda una odisea, se tenía que ir primero a Ticul y trasladarse a Teabo de forma incómoda en un camino blanco muy deteriorado lleno de baches y charcos de lodo. Pues bien, al querido tío Elmer le surge como objetivo la reconstrucción de la carretera de Ticul a Teabo. Organiza comités, viaja seguido, se reúne con vecinos, con amigos, con políticos… su capacidad de relacionarse con las personas era increíble por su don de gente y el entorno de su ser honorable y bondadoso. El trabajo se inicia y en años de intensa labor consigue apoyo del gobierno, obra de mano de los teabeños y con esfuerzo de conjunto se termina e inaugura la carretera pavimentada. Entonces se abre para Teabo toda una gran gama de oportunidades por la facilidad del transporte, mejora su comercio, sus servicios y su economía en general.

En Teabo hacía falta una escuela segundaria técnica. Las labores de relaciones públicas de tío Elmer entre sus amigos, políticos y yucatecos en México hacen que el gobierno federal inicie la construcción de lo que hoy es la Escuela Secundaria Técnica No. 10 que lleva el nombre de Elmer Llanes Marín; él no logró ver la inauguración, antes fue llamado a pasar lista con nuestro Señor.

Tío Elmer tenía muchas virtudes; por si fuera poco, fue un gran escritor y poeta. Escribió varios libros, muchísimos poemas dedicados a sus amigos, sobrinos, a Teabo y a los niños mayas de Yucatán.

“Voces olvidadas” es un conjunto de bellos poemas para recordar a aquellas personas que siempre amó y, sobre todo, a los niños mayas de Yucatán. Una parte de sus escritos dice: “Cuando decimos niños mayas, no nos referimos a los auténticos. Tal vez ya no los haya. Hablamos de todos los niños de Yucatán. Los que no escapan ni pueden jamás escapar del encantamiento de la magia maya; y viven bajo el influjo intangible de esa milagrosa hechicería que proviene de la herencia, a través de los siglos, y se refleja en las costumbres en el idioma, el vestido, el quehacer, tal vez hoy con discutible autenticidad, pero que sutilmente se siente, se observa, se intuye, se actúa, a pesar de los años transcurridos y del pretendido predominio de conquistadores hispanos y otros entes… Y se refleja, aún, afortunadamente en el modo de ser yucateco… Milagrosa magia maya que perdura y perdura, y vive, y nos significa…”.

Bellas palabras. Amaba a Yucatán y a su gente, sobre todo el origen de nuestras tradiciones.

“Voces olvidadas” es un homenaje al pueblo de Yucatán, a su origen, a sus tradiciones, al vivir constante de los yucatecos. Excelente obra que no se la pueden perder.- Mérida, Yucatán.

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*) Contador público certificado, maestro en Finanzas, consultor de empresas y director de Ojeda y Asociados

»Tío Elmer tenía muchas virtudes; por si fuera poco, fue un gran escritor y poeta. Escribió varios libros, muchísimos poemas dedicados a sus amigos, sobrinos, a Teabo y a los niños mayas de Yucatán…



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