Rellenar el paso deprimido

Rellenar el paso deprimido

Por Francisco Javier Rodríguez Vadillo

Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedara fuera -Rabindranath Tagore.

A poco menos de tres meses de cumplirse tres años del tristemente célebre 4 de julio, día de la represión a manos de vándalos a una manifestación pacífica durante la pasada administración municipal, presuntamente bajo el manto protector de la arquitecta Angélica Araujo, siguen las dudas sobre si volver la glorieta del Paseo de Montejo con Circuito Colonias, que permanece cual testigo incorruptible de lamentables hechos, a su estado anterior o dejar la actual infraestructura en su estado actual, siendo la única acción acertada hasta ahora el retirar el nombre en letras plateadas dado por la entonces edil, bautizándola con desatino y sarcasmo político: “Glorieta de la paz”.

La glorieta de la fuente de Montejo radica en una zona (colonia México) ya declarada patrimonial, junto con la Alemán y la García Ginerés. Es una parte de Mérida con las características particulares de tener obras arquitectónicas del funcionalismo moderno de los arquitectos Félix Mier y Terán Lejeune, Miguel Ángel Cervera Mangas y seguramente otros que hicieron de esta zona de Mérida un tesoro patrimonial de una combinación interesante del regionalismo, idiosincrasia, respeto al medio ambiente y arquitectura moderna con cualidades únicas en el Sureste mexicano.

Las voces de alerta de instancias serias no se hicieron esperar en el transcurso del 2011. Las consultas a la ciudadanía se hicieron, pero sin embargo, como en el caso cuando acudió el entonces director de Obras Públicas del Municipio de Mérida, arquitecto Antonio Duarte Briceño, al local del Colegio Yucateco de Arquitectos A.C., con la única retórica de que se ahorraba tiempo y combustible en dicho cruce con el paso “deprimido”.

El funcionario jamás escucho a los miembros ahí reunidos, todos exponiendo razones técnicas, de contexto, legales, de interés histórico arquitectónico o bien de sentido común. La contraparte enviada por la ex alcaldesa nunca supo o pudo contestar al público presente.

Por cierto la ex alcaldesa no llegó a la reunión convenida con los arquitectos dado que nunca hubo ni siquiera una voz a favor del proyecto y dudo que hubiera podido contestar a las preguntas y argumentos de los arquitectos ahí reunidos.

La arquitecta Araujo y sus subordinados jamás tomaron en cuenta el valor edificado, la declaratoria de centro histórico moderno y mucho menos la importancia de la continuidad de la vía como valor de contexto, anteponiendo todos los argumentos sensatos a su propio interés. Tenemos un ejemplo en Madrid, España, en las glorietas de la fuente de las Cibeles y la de La Puerta de Alcalá, situadas a un par de cuadras una de la otra, o el mismo caso en la glorieta del Ángel de la Independencia en la ciudad de México, las cuales tienen en promedio seis o más carriles por sentido vial y por ninguna circunstancia realizarían un paso deprimido, segundo piso o cualquier ocurrencia vial.

En esos lugares, con ayuda de policías y señales, en horas normales transitan a “ojo de buen cubero” el triple de vehículos automotores de los que circulan por nuestra glorieta de la fuente de la colonia México en sus horas “pico”.

Se cumplió el pronóstico dado por un servidor a través de este medio: la ex alcaldesa jamás sería como el afamado arquitecto Jaime Lerner, acreedor a varios puestos de elección popular y el túnel que construyó se convirtió en sarcófago de sus aspiraciones futuras. Su escaño de Senadora no fue obtenido por un triunfo en las pasadas elecciones de julio de 2012; fue simplemente fruto por ser primera minoría y comadre de Ivonne Ortega Pacheco.

¿Cuáles son las razones serias para revertir esta obra a su estado original?

Ley Federal de Monumentos Históricos y Artísticos establece la condición de resarcir el daño causado al patrimonio, así que es factible que la Comuna arregle lo que no está bien. La zona es parte del patrimonio moderno de principios y mediados de siglo XX y fue reconocida por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

La arquitecta Louise Noelle Gras, presidenta de la sección México de Docomomo en ese año (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno), con sede en Barcelona, exhortó a la ex alcaldesa Araujo en una carta cuya copia fue publicada en este medio a reconsiderar la acción del túnel por el daño cultural inminente y a realizar consultas públicas, a fin de buscar mejores alternativas y detener el proyecto hasta no tenerlas. Evidentemente no se le escuchó.

Se ignoró por completo las opiniones vertidas por el Colegio Yucatecos de Arquitectos A.C. Tampoco se consideró el análisis de los arquitectos de la Facultad de Arquitectura de la Uady, especialistas en Conservación (Marco Tulio Peraza, Enrique Urzaiz, entre otros). Continuará.- Mérida, Yucatán.

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*) Ex presidente Colegio Yucateco de Arquitectos A.C.




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