Reformas político-electorales inútiles

Todo sigue igual o peor

Por: Víctor M. Fernández Medina (*)

En estos tiempos de los “reformones estructurales” que harán, ahora sí, de México un país de primerísimo mundo (que nos viene prometiendo desde los tiempos de Salinas de Gortari), vemos que los verdaderos reformones son para fortalecer la insaciable plutocracia partidista a la par que debilitan a la ciudadanía matando, mutilando, el conocimiento y la conciencia cívica. Y si esta aparece, es reprimida. En tiempos de transparencia, leyes, normas y procedimientos político-electorales son cada día más turbios y destinados a disfrazar de “democracia” las trapacerías de los partidos “políticos”.

En una de las reformas electorales se decidió que, como el financiamiento de los partidos políticos provenía cada vez más de fuentes privadas y eso era veneno para nuestra incipiente democracia: los patrocinadores bien que se cobrarían sus “favores”, el gobierno, léase el pueblo, financiaría casi totalmente a los partidos. Así servirían con ¿honestidad? y ¿transparencia? a los electores, a los votantes. De esa manera florecieron los “políticos” profesionales, para nutrir las burocracias partidistas. Y como en el caso de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, “líder” del PRI en el D.F., hasta para financiar la prostitución.

Transcurridos muchos años de esas intenciones (de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno) el resultado ha sido lo opuesto y hasta peor. Cada día el dinero de las arcas públicas destinado a los partidos y las campañas electorales se ha incrementado sustancialmente. Se justifican diciendo que la democracia no es barata y la buena democracia, como la mexicana, no es la excepción. Además nadie controla el financiamiento de fuentes privadas. También se sospecha, el “sospechosismo”, que el dinero proveniente del crimen organizado fluye con más fuerza y volumen que el caudal del Amazonas. Como ejemplo más notorio está Michoacán, donde candidatos a presidentes municipales, diputados y ¿gobernadores? Reciben buena “lanota” de los capos y no pocos son impuestos por ellos. Entre capos mafiosos del crimen organizado y los de los partidos “políticos” y de gobiernos (emanados de esos partidos “políticos”) y “empresarios” controlan a los candidatos que una vez triunfadores tienen que pagar las facturas a sus padrinos y “agarrar” para su bolsillo y los de sus cuates y parientes. En fin que nuestra plutocracia “política” vive en Jauja.

Recientemente nos enteramos que los legisladores federales aprobaron un incremento de mil millones de pesos para los partidos “políticos”. También aprobaron aumentar el monto proveniente de particulares. Recortan por todos lados aspectos vitales: salud, educación y aumentan el precio de los servicios, gasolina y gas en primer lugar, transporte, etcétera. Pero el financiamiento a los partidos, y a sueldos y prestaciones de los “servidores” (¿vividores?) públicos son generosamente incrementados.

Otra trastada ha sido la modificación en la Cámara de Diputados de un artículo (¿87?) de la propuesta de nueva ley electoral elaborado por los senadores. Se proponía que de ahora en adelante ya no habría coaliciones electorales cuyo único fin era “fortalecer” con votos a los partidos satélites, los chicos como el del “Niño verde”. En las verdaderas democracias las coaliciones se hacen después de las elecciones, para gobernar y no antes. Cada partido se “rasca con sus propias uñas” y de acuerdo con el número de votos obtenidos, su verdadera fuerza política, los partidos grandes les piden formar coalición para tener gobiernos, o en su caso oposición, más fuertes. En México las “negociaciones” son antes y los partidos chicos son generosamente dotados de votos que se reparten de acuerdo con intereses partidistas y no respetando la voluntad de los votantes. Para engañar y confundir a éstos, diseñan las boletas de tal manera que al votar no hay claridad, mucho menos cuando no hay conocimiento y conciencia cívica electoral, por quién se vota. Como complemento de toda esa “estrategia electoral” están los regalitos de toda especie, que son baratijas para los ricos partidos y oro para las depauperadas mayorías del pueblo mexicano.

Ahora que habrá reelección directa de presidentes municipales, por una vez, y diputados hasta por tres veces, veremos cómo los caciques se las agenciarán para incrementar sus argucias y mucho dinero para ser reelegidos, y si ésas no funcionan tendrán a su mano las amenazas y el chantaje. La reelección es buena en países con cultura democrática sólida y leyes que favorezcan el designio del pueblo y vigilen, acoten y castiguen a los infractores. En México la gran mayoría de los gobernantes y legisladores son delincuentes electorales.

Toda una mafiosa estrategia electoral para seguir burlando, engañando y expoliando a los mexicanos.

Como nos engañan y aun así salimos a votar como borregos, ellos justifican sus trapacerías alegando que una mayoría los eligió.

¿No será el momento de revivir el voto nulo? Si la mayoría nulifica su voto ya no tendrán su legitimidad. Claro que gobernarán y seguirán con sus mafiosas actividades. Votemos o no votemos ellos no cambiarán. Pero tal vez sea el principio del cambio.

La esperanza es lo último que muere. Pero debemos alimentar nuestra esperanza con acciones para eliminar a las alimañas, entre las que se encuentra Fox. El proclamado exterminador de las mismas.- Mérida, Yucatán, a 20 de junio de 2014.

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*) Profesor




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