Razones, retos y oportunidades

Razones, retos y oportunidades

La reelección de Madero (y 2)

Javier Corral Jurado (*)

También fue Gómez Morín quien en una entrevista dijo que lucharon para crear un partido político que desde el primer momento debía estar dispuesto a luchar, a golpes o a abrazos; pero en contacto con las demás fuerzas políticas. Eso se cumplió. Tanto el CEN como los legisladores federales dimos la batalla en la tribuna o en las comisiones para convencer de nuestras posturas.

La crisis político-electoral ha menguado, el trabajo ha sido un catalizador para que el panismo reaccione positivamente: voltee hacia su pasado, reconozca su mística ciudadana y continúe su ruta para cambiar el régimen autoritario por uno democrático.

La crispación de fondo ha disminuido. Gustavo Madero pudo enfrentar un vendaval, recordemos que antes de él hubo tres presidentes que no terminaron su período.

El debate interno es débil y los panistas reclaman reanimar distintos espacios de discusión que han sido acallados precisamente por la turbulencia; sin embargo debe seguir siendo el instrumento en la toma de decisiones. La discusión argumentada ha dado luz sobre las causas de problemas, la razón de estrategias. Disentir como decía Carlos Castillo es natural de quien busca la verdad y expresa sus razones y sentimientos. Hemos sido un partido abierto a la crítica. Debemos seguir haciéndolo para que los nuevos panistas se formen en el debate, la discusión, la argumentación.

México está en un momento importante de su transición y el partido también está en un proceso de transformar; debe prever cómo enfrentar los cambios. La actual administración federal lucha desesperadamente por centralizar el poder. Se esfuerza por controlar los órganos reguladores. El PAN debe ser cauteloso, en otras palabras, hacer política: negociar y contener a la vez.

El próximo 19 de mayo decidiremos quién se queda al frente del partido. Debemos pensar en el entorno político para decidir quién debe enfrentarlo y sobre todo cuál será el mandato que le debemos dar. Estoy convencido que Madero debe continuar al frente del PAN y consolidar los logros en lo institucional, lo electoral y vigilar la correcta aplicación de las reformas constitucionales en las leyes secundarias.

La etapa que viene en materia legislativa y electoral representa un reto formidable. Está en puerta un alud de iniciativas reglamentarias de los cambios inscritos en la Constitución. El puro número de las leyes que debemos aprobar en el período ordinario cierra la posibilidad de un debate consecuente con la importancia de las iniciativas. En estas condiciones la negociación cupular y la discusión al interior de los grupos y de las comisiones son claves. Requiere de un jefe nacional que se puede comunicar con las distintas fuerzas políticas y nuestros grupos parlamentarios, que negocie y fije límites.

En materia electoral habrá elecciones en varios estados del país. El partido debe seguir esforzándose en aumentar su presencia en todo el país y ganar mayor número de posiciones. Para ello se requiere que el presidente del partido mantenga una comunicación con el gobierno y los otros partidos políticos. Se avecinan también nombramientos de importantes cargos que demandan un liderazgo en el partido capaz de negociar con las distintas fuerzas políticas y defender con determinación que esas posiciones sirvan al interés público.

No podemos olvidar que la tormenta que hemos vivido en mucho surgió de Los Pinos y sus adláteres, cuando gobernábamos. Regresar a ese estilo no es ni oportuno ni conveniente. Pondero de Ernesto Cordero varias de sus cualidades personales y profesionales, sin embargo, eso no triunfa en él; lo domina la dinámica de grupo: ha estado en la lógica del calderonismo y todo lo ve desde esa óptica. Un regreso de Felipe Calderón al partido, además de que nos colocaría en situación vulnerable frente al gobierno de Peña, reinstalaría la discordia y tendríamos más salidas y expulsiones del partido porque la aniquilación del enemigo interno es parte de sus instintos.

Madero tiene a su favor haber dirigido el timón en medio de la tempestad y haber sobrevivido; hizo avanzar la nave y ha conseguido llevar muchas de nuestras ideas a la Constitución. Es un político de talante liberal y acepta la pluralidad, no concibe a la crítica como debilidad, sino como ejercicio democrático. Hemos tenido diferencias y desencuentros, y en ningún momento ha sido rencoroso e intolerante.

Le he otorgado mi firma para su registro y votaré por él. Mi voto no es incondicional: con mejores condiciones en la integración de un nuevo comité comité nacional, le he pedido actuar con toda decisión frente a los señalamientos de corrupción que no han sido investigados. Que emprendamos una campaña contra la corrupción y vayamos a cualquier lugar o madriguera en que se esconda. Persiste en el interior del partido acusaciones que han sido desestimadas por creer que están interesadas en deslegitimar a personas o grupos, y se han ignorado. He comprometido a Madero en ese tenor, y a impulsar cambios en las leyes del Congreso para que se fijen códigos de conducta a los legisladores y se destierren prácticas tan nocivas como el conflicto de intereses, el tráfico de influencias.

También para que regresen los órganos del partido a ser operativos y, sobre todo, centro de deliberación de los problemas nacionales, para que el PAN vuelva a ser reconocido por sus ideas y propuestas.- México, D.F.

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*) Senador panista




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