¿Qué es el costo de oportunidad?

Finanzas personales

Fernando Ojeda Llanes (*)

En escritos anteriores he platicado sobre la forma de controlar el presupuesto personal, más aún en estas épocas de contracción económica en donde los ingresos han disminuido y los gastos se incrementan por muchos motivos. Es importante conocer que en finanzas hay dos tipos de costos: el costo real o tangible, que es aquella erogación en que vemos y sentimos que desembolsamos nuestro dinero, y aquel denominado costo de oportunidad, que es un intangible porque no sentimos el desembolso pero tiene una erogación en productividad o en tiempo que nos deja de generar un dinero.

Para comprender mejor estos dos tipos de costos, tomemos, por ejemplo, el uso del teléfono celular:

Primero. El costo en sí del tiempo aire; por cada minuto consumido en hablar se tiene un costo que se va acumulando en forma continua hasta llegar el mes y tener que hacer el pago o desembolso real del dinero por cantidades -mayormente fuera de control- ni siquiera presupuestados porque se rebasa la cantidad de llamadas y obviamente de los minutos utilizados que tienen que pagarse con sus impuestos respectivos.

Aun cuando las empresas de celulares han entrado en competencia otorgando cada uno de ellos facilidades y menores precios, el costo para el usuario sigue lesionando su economía familiar. El famoso prepago de tiempo aire se acaba velozmente y se tiene a la mano el lugar en dónde recargar; al menos anteriormente se utilizaban más las tarjetas; al adquirir algo tangible, el usuario percibía más el desembolso de su dinero.

Ahora en todas las tiendas, farmacias y otros lugares, en las respectivas cajas se compra el tiempo aire y se recibe algo intangible pero de costo real. La compra anticipada es dinero que desembolsamos de inmediato sin aún utilizar el servicio.

Antes de los celulares sólo se tenía el teléfono estacionario en la casa u oficina, y las llamadas eran por asuntos importantes o seleccionados. El uso de celulares transformó la comunicación y se convirtió en una “adicción” para hacer o recibir llamadas por todo tipo de asuntos: saludos, conversaciones sin sentido, pláticas de negocios sumamente largas y también intermitentes, llamadas a otros países, etcétera. La localización inmediata del usuario es donde sea y aun siendo asuntos de trabajo se contesta fuera del horario del mismo. Ya ni siquiera tenemos paz en horas de descanso, somos sus esclavos.

Segundo. El tiempo invertido en hacer o recibir llamadas, que es el costo de oportunidad intangible, no sentimos que nos haga improductivos. Es increíble cómo los usuarios para cualquier asunto, la mayoría de las veces sin importancia, utilizan o más bien pierden su tiempo contestando sus llamadas o haciéndolas durante el trabajo, restando productividad; aun en reuniones importantes, cuando suena el celular, no importando el tipo de llamada, el usuario se pone de pie sin respeto y la toma; algunas veces pone en silencio el sonido, pero aún así se escucha un zumbido que es contestado si no de inmediato, unos minutos después. Lucha constante con socios, ejecutivos de empresas, empleados para hacer que en reuniones y en trabajos mantengan sus celulares apagados. Apagarlos es como si se les cegara la vida. El uso del celular sin qué ni para qué es como la adicción al tabaco que se utiliza por sólo el placer de prenderlo; lo mismo el celular, mantenerlo prendido y estar pendiente a su sonido es el sueño del usuario. Si su celular no suena, como que no es vida para él, se convierte en pesadilla.

Si los usuarios tomasen el tiempo de las veces que hacen o reciben llamadas sin importancia, acumularán una gran cantidad de horas perdidas que tienen un costo.

Esto se refiere a que se dejan de hacer cosas más importantes, tales como realizar un trabajo en menor tiempo, analizar los informes, escribir o leer asuntos importantes, escuchar con atención a sus interlocutores sin la interferencia infernal del celular.

Soy mudo testigo de muchas personas que se reúnen conmigo y en vez de aprovechar el tiempo de la reunión con mayor efectividad se distraen varias veces con su celular; no sólo es pérdida de oportunidades, sino una descortesía total, pero si es uno quien pide que se apague, error craso, uno se convierte en el descortés para el usuario. El uso del celular en reuniones de trabajo, contestarlo o levantarse para hacerlo es una falta total de cortesía y conozco a personas que han perdido su empleo por el uso desmedido del celular para sus asuntos personales.

El uso del famoso “WhatsApp” es otro elemento que, aunque parece no tener costo, lo tiene en costo de oportunidad; el sonido de “tin” durante las reuniones, el usuario enseguida lee el mensaje y lo contesta, es tan molesto para los que estamos en reuniones como la propia llamada telefónica.

¿Qué es lo que recomiendo? Tres cosas importantes: primero, utilicen el celular sólo para hacer llamadas importantes en lugares donde no tengan su teléfono estacionario, no para largas conversaciones sin sentido. Segundo, no contesten las llamadas de trabajo fuera de las horas de éste, apáguenlo en vacaciones, en descanso y en horas placenteras. Si está en el trabajo, recurra al teléfono estacionario y que su secretaria reciba o emita sus llamadas. Tercero tomen el tiempo en que reciben y hacen llamadas sin sentido o aun de negocios que alargan demasiado la conversación por sentir que al celular lo tienen controlado, cuando es él quien controla al usuario.

Podrán observar que el tiempo perdido en este tipo de llamadas es de muchas horas y comparen estas horas con lo que podrían haber hecho, quizás haber estudiado un buen libro, escribir algo importante, estudiar un idioma o cumplir su trabajo en forma más eficiente. El costo de oportunidad da como resultado una falta total de productividad, y ésta se traduce en menos dinero.

Felicito a las universidades que han logrado que sus alumnos apaguen su celular durante las clases y aquéllos que respetan las reuniones no utilizando su celular.- Mérida, Yucatán.

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*) Contador público certificado, maestro en Finanzas, director de Servicios Financieros Ojeda Llanes y Asociados, S.C.P.

El uso de celulares transformó la comunicación y se convirtió en una “adicción” para hacer o recibir llamadas por todo




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