“Privatizar la política”

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¡Urgen ciudadanos…!

Agustín Llamas Mendoza

La democracia es un lugar donde todo se puede ver, donde todo se puede oír. En la democracia es difícil esconderse, todo se transparenta, todo se asoma, todo se observa. La democracia no es un lugar a dónde llegar, ni un estatus ni un espacio, sino una actitud y un método. Contrario a lo que se ha creído durante mucho tiempo, la democracia no es un fin en sí mismo, es un sistema de pesos y contrapesos institucionales y es “sólo” un medio para ayudar a entendernos, para facilitar nuestras relaciones políticas y sociales que, entre otras cuestiones, nos proporcionan certezas para la participación y nos corresponsabiliza de los asuntos públicos.

Las elecciones de 2012 y el respectivo cambio de gobierno marcaron inevitablemente un punto de inflexión en este proceso de consolidación democrática para el apuntalamiento competitivo del sistema. No obstante, el agotamiento del formato llamado “Pacto por México” nos indica que sin duda debemos pensar que para la construcción de ese sistema democrático la convocatoria debe ser mucho más amplia y más en el ámbito del diseño de contrapesos efectivos, ya que una democracia que no da resultados no sirve para nada.

El cambio de régimen es parte del reto y no hay que dejar de hacerlo; pero más decisivo aún es el cambio social. Para que exista una democracia se necesitan demócratas. Cambiar las leyes ya no basta. Se pueden crear, tener reglas más democráticas y de libre mercado, pero si la población es irresponsable, no apegada a la legalidad, dependiente del Estado y, por tanto, acostumbrada a una cultura autoritaria, no hay nada que hacer.

Necesitamos crecer en términos institucionales y sociales. Una cultura autoritaria procura un jefe, sin él, no se entiende la vida. Los dirigentes señalan qué hacer, mientras la población se desentiende. Es una actitud muy nuestra, una visión electorera. El actor social que posee una actitud ciudadana se responsabiliza de la cuestión pública y de la sociedad cotidiana y permanentemente. Adopta un compromiso de fondo.

Por eso es primordial la participación ciudadana, la responsabilidad social y la política entendida como una actividad generosa que produce reglas -instituciones- de las que uno dependerá y obedecerá. Las leyes están para respetarse, no para incumplirse. El ciudadano maduro es generoso, democrático y apegado a la legalidad, el inmaduro simplemente no es ciudadano, sino un ente social dependiente de aquellos que se benefician de esa postura pasiva, permisiva y de complicidad. A los autoritarios les conviene siempre contar con individuos que esperan que alguien les resuelva la vida, que alguien sea el gran proveedor. Una sociedad democrática y abierta se construye a partir de ciudadanos participativos y responsables de la cosa pública, y que saben exigir rendición de cuentas a esos representantes.

En otras palabras, mientras el ciudadano común no haga suya la política y no sólo se la deje a los “políticos”, entonces se podría hablar de que se ha comenzado un proceso serio de cambio de régimen y transición democrática. La política debemos “privatizarla”. La política la han “estatizado” los políticos. Una democracia se caracteriza por contar con ciudadanos-políticos.

Si de verdad creemos que la democracia es lo mejor que le puede suceder a México, entonces tenemos que participar como ciudadanos de tiempo completo contribuyendo a generar respeto a la institucionalidad. No debemos, como demócratas, ser cómplices de los agoreros del desastre y de aquellos que les interesa que ninguna institución funcione y valga en nuestro sistema. Caer en ese juego sólo beneficiará a aquellos que lo que menos quieren es un sistema democrático.

Es forzoso reconocer a las instituciones políticas porque avalan y dan certeza al actuar social, político y económico en cualquier país. Pero los ciudadanos también tenemos que reconocer que si no “privatizamos” la política y no nos hacemos cargo de los problemas sociales, entonces no nos podremos quejar del actuar de los “políticos”. ¡Urgen ciudadanos!- México, D.F.

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*) Profesor del área académica Entorno Político y Social del Ipade




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