Poner orden en Salud, oportunidad democrática

Por: Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Es sorprendente cómo la política priista en vez de investigar y sancionar a dirigentes y legisladores de su propio partido involucrados en denuncias por irregularidades administrativas, manejo de fondos económicos, nepotismo y abusos laborales, lleve al involucrado a un puesto más alto o lejos de los problemas creados.

Al dirigente sindical de la Sección 67 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud y diputado local, Alvar Rubio Rodríguez, se le ha acusado de un sin fin de abusos contra los derechos de sus agremiados, nepotismo y demás irregularidades, pero, sin rubor alguno, dijo que competiría para reelegirse. Ante tantas acusaciones y denuncias, prefirió dar marcha atrás e irse a un cargo en el Sindicato Nacional.

Tal vez una llamada de atención del gobernante en turno y/o una sugerencia de la ex gobernadora y madrina política del dirigente sindical, Ivonne Ortega Pacheco, le hicieron comprender el error que cometería de seguir al frente de esa institución con tantas denuncias en su contra, además de que podía recibir una votación en contra que le ocasionaría una derrota estrepitosa.

Mejor aceptó irse con un cargo en el comité nacional del Sindicato de los Trabajadores del Sector Salud, que le puede servir de escudo para protegerlo, quizá temporalmente, de las irregularidades que dejó a su paso en los hospitales, clínicas y oficinas de Salud en la entidad.

Pero ¿cómo un legislador local cubrirá su tiempo y responsabilidades si se encuentra comisionado en un puesto sindical en el Sindicato Nacional? Son las incongruencias de una política que no ve los beneficios de los ciudadanos y los agremiados, sino las necesidades y resolverle los problemas al dirigente sindical y diputado.

Es difícil tener el don de la ubicuidad y estar en dos lugares al mismo tiempo para atender asuntos de la gente. En algún lugar quedará mal o en los dos. ¿Por qué no deja al suplente en la legislatura y se va a la comisión sindical con el salario que recibe por su plaza en Salud? Esto sería lo justo y que a muchas personas le obligarían hacer, pero lamentablemente el priismo, con el escudo protector, premia a sus personajes incómodos y en vez de investigar y sancionar los premia.

El dirigente sindical irá a la ciudad de México, viajará constantemente, tratará de cumplir, si es que lo hace, en sus dos responsabilidades y cobrará tres salarios: la de legislador local, su plaza en Salud y lo que genere la comisión sindical, además de prebendas y canonjías. Negocio redondo.

Sin embargo, su salida de la contienda sindical es una oportunidad para que los trabajadores del Sector Salud se organicen y realicen una campaña electoral de altura y una elección sin presiones, ni promesas de plazas, ni dinero de por medio y demás corruptelas que se hicieron en el pasado reciente.Ya la convocatoria se ha dado a conocer y hay dos candidatos que pretenden la dirigencia sindical del Sector Salud: Josefina Miz Gómez y Eulogio Piña Briceño, aunque éste ha sido cuestionado como candidato porque dejó recientemente un cargo de confianza y no tiene el tiempo de separación requerido en los Estatutos.El camino está listo para que el proceso democrático se realice con transparencia, limpieza y democracia. Es momento de que los trabajadores de este Sector se unan y elijan al candidato que trabajará en beneficio de los derechos de los agremiados, del sindicalismo y de las clínicas, hospitales y oficinas. Es tiempo de poner orden, hacer una cirugía democrática y extirpar los tumores cancerígenos que tanto daño le hacen al Sector Salud. Una oportunidad de oro para sanear los vicios en este sector.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor de la UPN




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