Paradoja de la legalidad

Sueños guajiros

Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)

Siempre he pensado que existe una paradoja entre los avances jurídicos y los retrocesos culturales en el comportamiento de los seres humanos. Mientras más exista la necesidad de regular ciertas conductas se denota más pobreza en la actitud.

Es cierto que las normas jurídicas tienen que existir, ya que sin ellas la convivencia en las relaciones humanas sería totalmente caótica, de eso no queda duda alguna.

Una norma que puede ser presumida como de vanguardia podría estar indicando una calificación más baja en el comportamiento de las personas. ¿Por qué surgen la mayor cantidad de leyes y reglamentos? Precisamente para tratar de regular las acciones de las personas y muchas veces para intentar poner un alto a los abusos personales o de grupos.

Cuando se consiguió que la credencial de elector tenga fotografía, desde luego que todos los políticos lo celebraron como un triunfo jurídico, ya que con la nueva mica sería más difícil para alguien votar dos veces.

Ahí es donde se muestra la pobreza en la actitud. Si surgió una disposición así es porque muchos por sí o por disposición de algún partido abusaban y hacían un mal ejercicio de su sufragio.Se establecen penas carcelarias más rigurosas contra los delincuentes que roban, que violan, que asaltan, etcétera. Ciertamente la existencia de una ley punitiva puede ser factor que inhiba el actuar de los delincuentes, pero a pesar de ellos sigue habiendo mucha delincuencia.

El surgimiento de instancias como las unidades de acceso a la información obedece precisamente a la pobreza en el actuar de las autoridades de no trabajar con transparencia, pero la opacidad no deja de existir, a pesar de esta ley.

Todo es cuestión de cultura. En la medida en que nuestra convivencia esté basada en el respeto de unos a otros, no sería necesario emitir tantas leyes. Si una persona es consciente de que sólo debe votar una vez, no habría necesidad de la credencia con foto, a no ser que sirva como instrumento de identificación.Si la autoridad entendiera que su obligación es servir a los ciudadanos y que por tanto debe rendir siempre cuentas claras no habría necesidad de ninguna instancia burocrática que los obligue a informar.Las leyes sólo vienen a ser un paliativo de la forma defectuosa en que se dan la convivencia humana y de manera alguna vienen a resolver los graves problemas que generamos entre nosotros mismos.El que existan sanciones carcelarias más severas contra los corruptos no ha ayudado mucho para que éstos dejen de saquear las arcas públicas. El que se aumente una pena contra los violadores no ha ayudado en nada para que sigan cometiendo sus fechorías.

Ante a la aparición o la reiteración de conductas incorrectas la primera preocupación, y a veces ni siquiera esto, es que es necesario legislar y parece que nadie se da cuenta que la educación y la formación humana es mucho más importante que cualquier norma.

¿Exista alguna política pública que nos ayude a ser mejores seres humanos?Me atrevería a asegurar que la verdadera vanguardia que debería presumir un país es cuando se tengan que derogar leyes por inoperantes. Inoperantes cuando una autoridad informe sin necesidad de ser obligada. Inoperante cuando un elector sufrague con responsabilidad y cuando un político sea transparente y deje de robarse el dinero ajeno. Sueños guajiros.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN




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