Para el derroche sí, para la ciencia no: Gobierno de dos caras

Filiberto Pinelo Sansores (*)

De una manera valiente, el doctor Freddy Espadas Sosa, académico de la Universidad Pedagógica Nacional y colaborador de Diario de Yucatán, denunció en una carta que envió a este periódico, publicada el martes 6, un acto de represión política del gobierno del Estado en su contra, que es también una agresión contra la libertad de pensamiento y contra la universidad donde ésta se ejerce.

El acto represivo consiste en que el gobierno de Estado, que dispone de vastos recursos para muchas actividades superfluas, que sólo son oportunidades de paseo para el titular del Ejecutivo y sus funcionarios -sin resultados, hasta hoy, tangibles, para el Estado- y para el pago de “aviadores” en la administración estatal, los niega, a su vez, para trabajos de investigación científica y académica que tanto importan para la cultura de nuestro Estado, cuando quien los lleva a cabo es alguien que no está sometido al poder, sino que, por el contrario, públicamente ejerce su derecho a ser independiente.

El doctor Espadas Sosa debería asistir como parte integrante de la comunidad científica del país al XI Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana, celebrado en Toluca del 6 al 9 de este mes. Para ello, envió al Comité Científico que lo organizó una ponencia y ejemplares de su libro “Grandes pedagogos yucatecos. Volumen 2″ con el fin de que los analizaran y dictaminaran su participación en el evento. Como era de esperarse, por la calidad de los materiales, esa participación fue aceptada.

Iría él como exponente del trabajo de creación e investigación educativa que se realiza tanto en su universidad como en el Estado, a ese importante evento. Contribuiría con su aportación al desarrollo de la cultura y el conocimiento científico de tan importante aspecto de la historia nacional.

Con la debida oportunidad y con el respaldo del cuerpo académico de la institución a la que pertenece, el investigador hizo la solicitud de apoyo, pasaje y hospedaje a la Dirección de ésta para que, como se acostumbra, la tramitara ante la Secretaría de Educación del gobierno estatal, misma que maneja los recursos destinados a este campo de la administración pública yucateca. No contaba, sin embargo, con la intolerancia de un gobierno que no puede dejar atrás su vieja costumbre de clientelismo electorero, caracterizada por favorecer jugosamente a quienes lo adulan y ejercer venganza contra quienes lo critican, en el campo que sea.

Con el sobado argumento de no tener recursos en su presupuesto de este año para “esa actividad”, el gobierno del Estado, por conducto de la llamada Segey, le negó el apoyo al maestro de la UPN. Contrasta esta actitud con el derroche de millonarias cantidades que, como ha sido denunciado, y es voz pública, malgasta la propia Secretaría de Educación y otras dependencias del propio gobierno en el pago de “comisionados” y aumento de la burocracia improductiva.

El gobierno del Estado no carece de recursos; por el contrario, se “baña” en dinero por las gigantescas cantidades que recibe, las que año tras año aumentan significativamente, al grado tal que las propias autoridades proclaman lo “histórico” que resulta cada nuevo presupuesto anual comparado con los anteriores.

Las enormes sumas que despilfarra en dar plazas a la parentela de quienes dirigen o tienen influencia en el manejo de la gigantesca agencia de colocaciones conocida como PRI o en pagar las comisiones de los sindicatos de la burocracia son, justamente, dineros que podrían orientarse al gasto productivo, pero que se van por el caño del desperdicio.

En la nueva ley denominada Ley General del Servicio Profesional Docente, aplicable desde el 9 de septiembre de 2013, dice: “Artículo 78. Las personas que decidan aceptar el desempeño de un empleo, cargo o comisión que impidan el ejercicio de su función docente, de dirección o supervisión, deberán separarse del Servicio, sin goce de sueldo, mientras dure el empleo, cargo o comisión”. Es decir, ya no debe haber comisionados. Pero los hay.

Transgrediendo la ley el gobierno estatal tiene dinero para tirar pero no para que un investigador científico tenga el camino expedito y pueda realizar su importante tarea en beneficio de la sociedad. De este tamaño es la simulación de este gobierno de dos caras.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

»El gobierno del Estado no carece de recursos; por el contrario, se “baña” en dinero por las gigantescas cantidades que recibe, las que año tras año aumentande manera significativa




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