Otra promesa populista

Actitudes

José Santiago Healy (*)

Cuando en días pasados escuché en la radio que el gobierno federal se comprometió a no aumentar ni a crear nuevos impuestos, supuse que la administración peñista había dado marcha atrás a la reforma hacendaria en respuesta al lento crecimiento que vive México.

Entusiasmado me transporté al pasado cuando figuras internacionales como Ronald Reagan y Margaret Thatcher tomaron medidas radicales en los años 80 para frenar la recesión internacional, entre otras la reducción de impuestos y del gasto público.

No me duró mucho el gusto porque de inmediato advertí que la noticia se refería a no incrementar tasas impositivas en lo que resta del sexenio, con el fin de dar certidumbre a los sectores productivos y a la población mexicana.

Pero los ajustes fiscales aprobados en diciembre y puestos en vigor el pasado 1 de enero, seguirán vivos y coleando. Como dice el dicho mexicano: “Impuesto dado, ni Dios lo quita”.

Con todo respeto para el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, y para los asesores fiscales del presidente Enrique Peña Nieto, el acuerdo me pareció grotesco, burlón y populista.

Grotesco, porque prometer tal medida implica renunciar a administrar las finanzas con eficiencia. Si mañana México queda atrapado en una crisis mayúscula por un terremoto, una epidemia o una depresión mundial, ¿el gobierno se abstendrá de tomar medidas emergentes, entre ellas el alza o creación de impuestos?

Burlón, porque este anuncio confunde al pueblo mexicano ya de por sí agraviado por los ajustes recientes como el IVA en la frontera, el alza en gasolinas y en tarifas federales como las cuotas carreteras.

Y finalmente populista, porque el gobierno de Enrique Peña Nieto puede impedir en estos momentos cambios fiscales gracias al predominio del PRI en la Cámara de Diputados, pero ¿qué hará en 2015 si pierde la hegemonía y una alianza PAN-PRD decide aumentar o crear más impuestos?

La reforma fiscal incluyó algunos puntos positivos como la no aplicación del IVA a alimentos y medicinas, pero su intención fue incrementar los ingresos federales a costa de ciudadanos y empresas que han mantenido al gobierno durante décadas.

Y ocurre en momentos críticos para la población mexicana que, además del desempleo, la inseguridad y la falta de estímulos, tendrá que batallar con este “monstruo de frankenstein” fiscal.

Opina productor

A propósito del tema y en respuesta al artículo de hace una semana, recibimos mensaje del empresario Roberto Villareal que habla por sí solo:

“Soy empresario mexicano a cargo de una empresa mexicana con más de 1,500 colaboradores y derivado de la absurda reforma fiscal que está lejos de incentivar el trabajo y la inversión, veo con tristeza la pérdida de ritmo y momentum que nuestra empresa está perdiendo.

“Hacienda piensa que estamos dolidos por el alza de impuestos, la baja de deducciones para las empresas y el aumento impositivo a los mismos cautivos causantes. Puede pensar lo que quiera. El resultado para mí está ya a la vista y en camino, y para fin de año creo será más que contundente.

“Como siempre, le echarán la culpa a alguien y a algo, pero NUNCA a sus decisiones.

“El absurdo de que en algunos años más será más barato producir algunas cosas de tecnología intermedia en EE.UU. lo empiezo a entender. Saludos”.

Apunte final

El arribo de Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia del PRD más que inminente resulta necesario para encauzar a un partido que requiere el país… Ayer Cárdenas estuvo muy activo, desayunó animadamente en un hotel de Polanco del Distrito Federal y luego reunió en su casa a un grupo de simpatizantes.- México, D.F.

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*) Periodista



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