Murmullo del pueblo mexicano

Murmullo del pueblo mexicano

El caso Colosio (y 3)

Gaspar Xiu Cachón (*)

El tiempo y los compromisos terminaron con nuestra breve entrevista y al despedirnos me dijo: “Nos vemos en México”.

La semana convenida hablé a su oficina para saber si ya había regresado de su viaje y me informaron que no. Estuve muy pendiente de su regreso a la capital y cuando me preparaba para mi entrevista con él, vi en las noticias nacionales que hacía unos minutos que lo habían asesinado en Lomas Taurinas por Mario Aburto.

Su muerte me conmovió grandemente; Luis Donaldo Colosio había caído como presintió en Yucatán y su muerte dejaba libre el camino a quienes se beneficiaban con ella. En lo particular, creo, como lo murmuraron en voz baja miles de mexicanos, que el asesinato de Colosio fue premeditado; un complot fraguado quizá desde las más altas esferas del poder tal y como se lo imaginaba y presentía en su interior.

Por ello, a los 20 años de su asesinato, el mejor homenaje que los priistas de México le pueden rendir es pedirle al presidente Peña Nieto que se reabra el expediente cerrado sobres su muerte, tal como lo exigen las voces que claman por él: ¡Justicia!

Como señala Carlos Salinas de Gortari, todavía vive el asesino confeso de Luis Donaldo, Mario Aburto, pero no hay que olvidar que la necropsia practicada a su cadáver en la primera instancia confirmaba que no fue un solo tirador quien lo hirió en la cabeza, sino que tenía otras heridas de baja en el cuerpo.

A los 20 años de ese magnicidio, a todos los mexicanos nos obliga a una nueva reflexión sobre ese horrendo crimen y preguntarle al sistema político que era su abanderado ¿por qué lo asesinaron?

Queda aún vivo el autor material, pero nadie ha vuelto a interrogarlo y, que se sepa, no deja de murmurarse que desde las más altas esferas de aquel gobierno surgió el “complot” para asesinarlo.

En pasadas semanas, Carlos Salinas de Gortari sostuvo, en “El Universal”, que nada tuvo que ver en ese crimen, tal como lo sustentan las pruebas y averiguaciones hechas sobre el lamentable suceso de Colosio.

Hace hincapié en que todavía vive el homicida, Mario Aburto, en una prisión de alta seguridad, como el absoluto culpable de ese imperdonable crimen cometido contra Colosio, quien tenía asegurado el triunfo para la presidencia de la República Mexicana.

Él tiene todo el derecho a defenderse de ser inocente de ese magnicidio, de querer borrar la imagen que ensangrentó su gobierno en la presidencia en 1984; pero también el pueblo de México tiene el libre derecho a seguir llevando en el murmullo de sus voces al presunto sospechoso de la muerte de mi amigo Luis Donaldo Colosio.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor

Su muerte me conmovió grandemente; Luis Donaldo había caído como presintió en Yucatán y su muerte dejaba libre el camino a quienes se beneficiaban con ella…




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