Mirador

Por: Armando Fuentes Aguirre

Este año fue de rosas.

Los rosales se volvieron locos -así dice la gente- y se llenaron con la jactancia de sus flores.

A la rosa los poetas la han cantado empecinadamente. Yo digo que la flor no necesita eso, y que debe sufrir bastante por el asedio poético de que es víctima inocente. La rosa es en sí misma un poema. Lo digo en voz muy baja, para que la rosa no vaya a molestarse por este nuevo acoso.

A mí la rosa que me gusta más es la amarilla. Tiene un cierto aire de ya me voy que me seduce. No es presuntuosa, como la rosa roja, ni mosquita muerta como la blanca. Diría yo que la rosa amarilla tiene mi misma edad, esa del ya me voy.

De la rosa se puede decir todo. De la rosa ya no se debería decir nada.

Yo dije de hoy de la rosa porque no tenía nada más qué decir. Yo dije hoy de la rosa porque tenía todo qué decir. ¡Hasta mañana!…

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A mí la rosa que me gusta más es la amarilla. Tiene un cierto aire de ya me voy que me seduce. Diría yo que tiene mi misma edad




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