Mirador

Armando Fuentes Aguirre

-Hoy no me beses -le decía a su enamorado-. Mañana es primer viernes y voy a comulgar. Él obedecía porque la amaba y el amor es obediente. Pero no le gustaban los primeros viernes. ¿Dónde está ahora esa muchacha púdica? ¿Dónde está su respetuoso amante? ¿Se hallan entre las sombras de la muerte, o siguen aún entre las sombras de la vida? No lo sé. Ambos son sombras. Sombras de algún recuerdo o de un olvido. Vivieron en días que no viven ya y se fueron. Se fueron los días y se fueron ellos.

Ya nadie los recuerda, nadie los olvida. Como el eco de un eco llegan aquellas palabras: “Hoy no me beses. Mañana es primer viernes, y voy a comulgar”. Las recoge alguien que por no tener palabras propias se dedica al innocuo oficio de recoger las que dicen los demás.

 




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