Mexicano excepcional

Actitudes

José Santiago Healy (*)

Comúnmente cuando se habla de mexicanos destacados en el exterior se hace referencia a futbolistas, actrices, directores de cine, beisbolistas, empresarios y con suerte se menciona a algún científico prominente como el doctor Mario Molina, premio Nobel de Química en 1995.

Pero pocas veces señalamos a paisanos que han destacado en disciplinas poco populares y tan complejas como la filosofía, y menos todavía si se trata de teología y religión.

Un mexicano que precisamente ha logrado trascender en estos ámbitos y que poco se habla de él en nuestro país es el actual arzobispo de Los Ángeles, el regiomontano José Horacio Gómez.

Su historia es tan sencilla, y al mismo tiempo tan brillante, que pareciera que nació para ocupar altos cargos y convertirse hoy día en uno de los líderes latinos de mayor influencia en los Estados Unidos y, por qué no decirlo, en el mundo entero.

José Gómez nació en Monterrey hace 62 años dentro de una familia de trabajo medianamente acomodada, muy al estilo de los hogares norteños mexicanos.

De acuerdo con Wilkipedia, José Gómez es un arzobispo católico, teólogo, filósofo, científico, contador y doctor en bellas artes mexicano-estadounidense.

Lo que no menciona el popular portal es la carrera fulgurante del arzobispo Gómez al encabezar la arquidiócesis de mayor población y extensión geográfica de los Estados Unidos, con cinco millones de católicos y que comprende los condados de Los Ángeles, Santa Bárbara y Ventura.

Además, como arzobispo coordina cinco diócesis del sur de California: Fresno, Monterey, Orange, San Bernardino y San Diego.

Gómez estudió preparatoria en el Tecnológico de Monterrey y luego en la UNAM se tituló como contador público y posteriormente concluyó la carrera de Filosofía a los 24 años de edad. En la ciudad de México solicitó su ingreso al Opus Dei y tres años después en el Santuario Torreciudad, España, fue ordenado sacerdote por el cardenal Franz König tras haber estudiado en la Universidad de Navarra y recibir dos años después el título de doctor en Teología Sagrada.

Como sacerdote, José Gómez trabajó varios años en México hasta que en 1987 fue trasladado a San Antonio, Texas, en donde destacó en distintas encomiendas.

En 1991 ingresa a la Asociación de Sacerdotes Hispanos Latinoamericanos, ahí se despertaron sus inquietudes por apoyar la formación y evangelización de la comunidad latina.

En 1999 fue nombrado vicario general del Opus Dei en Texas y dos años después, a sus 48 años de edad, el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Denver, al lado del entonces arzobispo Charles Joseph Chaput.

José Gómez había adoptado en 1995 la ciudadanía norteamericana, lo que facilitó que fuera designado Arzobispo de San Antonio, Texas, en 2004. Fue en esa ciudad donde funda, en 2007, la Asociación Católica de Líderes Latinos (CALL, por sus siglas en inglés), que se ha extendido a 12 ciudades de la Unión Americana y cuya misión es formar a las comunidades hispanas.

El arzobispo Gómez realizó esta semana una gira pastoral por California, Arizona y Texas, en donde destacó la labor realizada por los hispanos desde la creación de Estados Unidos y la misión trascendente que jugarán en las próximas décadas cuando serán mayoría católica.

Tanto la revista “Time” como la cadena CNN lo han colocado en las listas de los hispanos más influyentes y no por nada se convirtió en marzo de 2011 en el primer arzobispo hispano de Los Ángeles, desde los tiempos de la conquista española.

Un dato interesante más: Gómez ha enfrentado hábilmente la dura tormenta que le dejó su predecesor el cardenal Roger Mahony, en cuya gestión se registró una escalada de denuncias contra sacerdotes pederastas que costó a la Iglesia de Los Ángeles desprestigio y varias decenas de millones de dólares.

En su reciente libro “Inmigración y la siguiente América: renovando el alma de nuestra nación”, Gómez defiende con pasión a los inmigrantes pero advierte que por ira y frustración “estamos perdiendo algo de nuestra alma nacional”.

Al arzobispo Gómez le preocupa que más de cinco millones de niños estén creciendo en hogares con padres indocumentados y propone aprobar cuanto antes la reforma migratoria para evitar la creación de una subclase de personas dependientes.

Por su trayectoria y cargo actual, José Gómez será designado cardenal en un futuro próximo para convertirse en elector de los próximos papas y en un influyente líder del Colegio Cardenalicio. Habrá que seguirlo de cerca.— Chulavista, California.
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*) Periodista




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